jueves, 19 de diciembre de 2013

Odalisca III: el concepto



Salí de su casa y me fui hacia mi coche. Me sentía plenamente satisfecha, pero a la vez tremendamente excitada. Él me había dado mucho, muchísimo,...tanto que quizás iba a crearme adicción y ya estaba empezando a sentir los primeros síntomas de la abstinencia.

Sentada en el coche, el motor parado, las luces apagadas, me encendí un cigarrillo. Me di cuenta de que necesitaba más, y metí la mano por la cintura de mi pantalón, por debajo del tanga, hasta llegar a tocarme. Di un respingo...estaba húmeda, muy húmeda, pero a la vez algo dolorida.
Empezé a masturbarme, sin dejar de mirar por los espejos retrovisores. Era una zona tranquila, pero para nada aislada. Estaba inquieta, no quería ser sorprendida...apreté mis piernas conteniendo las ganas y lo dejé para más tarde. Cuando volví a coger el cigarrillo, pasó un hombre justo al lado de mi coche y me miró. Me pregunté si habría estado observando antes, si habría visto algo pero no me importó lo más mínimo.
Al llegar a mi casa, me desnudé, y frente al espejo esta vez me masturbé y me corrí pensando en él y en el placer que era capaz de proporcionarme.



Fui después al ordenador y busqué qué significaba la palabra odalisca: Una odalisca ( en turco: odalık) era una esclava del serrallo en el Imperio otomano. Era una aprendiz o asistente de las concubinas y esposas del sultán, pudiendo más tarde llegar a obtener ese estado, es decir ser concubina o, con mucha suerte, esposa... Si una odalisca poseía una belleza extraordinaria o tenía talentos excepcionales en el baile o el canto, tendría la oportunidad de ser una concubina. Si era seleccionada, una odalisca entrenada como concubina del sultán, serviría sexualmente, y sólo después del contacto sexual, cambiaría su estado convirtiéndose a partir de entonces en una concubina. En el Imperio Otomano, las concubinas se encontraban con el sultán una sola vez, a menos de que fueran especialmente hábiles en la danza, el canto o las artes sexuales, ganando así la atención del sultán…”

Empezaba a verlo claro: quizás me consideraba odalisca porque nunca llegaría a ser su esposa, ni por su voluntad ni por la mía. ¿Quizás llegaría a ser concubina y servirle sexualmente? No lo sé, no sé si mi habilidad en las artes sexuales pudiese llegar a tanto. Y en cualquier caso, no me gusta servir…ni que me sirvan.
Lo vi más claro cuando busqué imágenes de odaliscas y, curiosamente, la gran mayoría de imágenes encontradas, sobre todo en el arte, las muestran como mujeres de prominentes curvas y exhuberantes carnes. Quizás fuese por esto, por lo que me llamó odalisca.

A la mañana siguiente, quise aclararle que yo no quería ser parte de ningún harén y mucho menos podría ser nunca su esposa (él ya tiene una y en su religión y en su época otra cosa sería ilegal). Y que no entendía por qué las odaliscas eran mostradas “rellenitas”.
No me dejó hablar. Me besó en la boca, me tocó el culo y me dijo que se había equivocado de palabra, que él quería decir….(he olvidado la extraña palabra que oí de sus labios).


Odalisca o no, redondeada o no, desde entonces sólo me llama de esa manera: bella odalisca. En sus correos, sus mensajes, sus llamadas, al oído….siempre a solas. No podemos permitirnos que el mundo sepa que hay una odalisca o concubina, ocasional sólo ocasional, en su vida.

14 comentarios:

  1. Odalisca o no, realidad o ficción, esta historia me enganchó desde el principio... tus letras tienen algo que me hechizan, Sherezade. Besos desde el sultanato (donde más gustes)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sultán, tú sí que me enganchas a mí! Los besos repartidos están, en los lugares más insospechados

      Eliminar
  2. Muy buena la historia... engancha, de verdad.

    Besazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Gùde. Pero de momento no hay más, no hay segundo capítulo. Besos

      Eliminar
  3. Me gusta el final de esta historia, las relaciones ocasionales son muy excitantes y sobre todo se disfrutan mucho, ademas sin compromisos ni ataduras

    besitossss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Adis, completamente de acuerdo en todo. Besotes.

      Eliminar
  4. ummm que extraños efectos "milagrosos" tiene eso de tocar el culo ;-)

    besitos,

    c,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. c, es que hay culos y culos...y el mío es tan olvidado como sensible. Besitos.

      Eliminar
  5. Creo que la palabra amantes, se acerca más a la realidad.

    Lo importante es que entre ambos, os deis lo que necesitáis... sexo, pasión y placer.
    No en vano, para eso están los amantes, no???

    Beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Teo, sí, es la palabra que más se acerca pero no creo que se la exacta ya que los amantes se aman más de un vez, no? Beso

      Eliminar
  6. ¿y asi se acaba? ¿ no se casan? ¿ no comen perdices?

    Me dejas plofff.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juan Carlos, de momento así acaba, no hay má capítulos. No pueden casarse porque él está casado y no pueden comer perdices porque a ella no le gustan.
      Siento haberte defraudado

      Eliminar
  7. FUE ALGO OCASIONAL,,, PERO LO MISMO SE PUEDE REPETIR OCASIONALMENTE EN OTRA OCASIÓN.
    UN BESAZO BELKIS!!!

    ResponderEliminar
  8. Que importa si hay o no, mas capitulos.Lo importante es que disfrutaras del momento, que te llevaras una alegria para ese cuerpo serrano que tienes.
    por cierto,felices fiestas y que Papa Noel sea benigno con vosotros.

    ResponderEliminar

Me excitan las palabras... así es que no olvides dejar alguna.