domingo 4 de marzo de 2012

Dudas


Hace unos días recibí este correo, que me hizo mucha gracia. Ahí lo lanzo a ver quién da respuestas o resuelve dudas:

Existe una duda jurídica: Según la Iglesia Católica, la píldora que se toma la mujer "al día siguiente" de haber tenido sexo ya es un aborto. Entonces me surgen algunas dudas desde el ámbito jurídico:

- ¿La masturbación es homicidio prematuro o premeditado?

- ¿ El sexo oral será canibalismo?

- ¿ Podemos considerar el coito interrumpido como abandono de menor?

- Y que decir del preservativo..!!! ¿Será homicidio por asfixia mecánica?

- Y el sexo anal: ¿Es mandar al futuro hijo pa' la mierda.....?

Agradezco a quien se sirva esclarecer estas incógnitas, notificar lo más pronto posible al público en general para que no exista tanta confusión.

Y otra duda curiosa que se despertó en mí hace unas semanas era pensar o imaginar quién sería el seguidor nº 69 del blog. Unos van, otros vienen, algunos se quedan...pero el 69 tiene su gracia. Gracias La Novia. (Para el seguidor nº 169 montaremos un concurso o algo especial jajajaja)


sábado 3 de marzo de 2012

Miércoles crítico

Un día muy crítico el miércoles pasado. Los problemas aumentaban y crecían fuera y dentro de la oficina, fuera y dentro de mi cuerpo, fuera y dentro de mi vida…

Estallé, no pude más. Cogí el teléfono para hacer una llamada y presentar mi dimisión, o solicitar un traslado, o llamar capullo al que me atendiese, pero tenía que hacer algo. Mientras esperaba que atendiesen mi llamada, empecé a cerrar todas las ventanas del ordenador para salir huyendo de allí, deprisa, cuanto más lejos mejor.

Y entonces entró un correo de M. que decía:

- Buenas. ¿Piensas que no serías capaz de arañarme el capullo con los pezones?..... yo creo que sí, seguro que sí.

Me hizo sonreir en aquel día tan nefasto. Colgué el auricular del teléfono cuando la secretaria del gerente contestaba a mi llamada, y contesté a mi correo, y luego él me volvió a contestar, y yo otra vez a él. Y así transcurrió nuestro intercambio de correos:

Yo: No, no sería capaz. No sería capaz de arañártelo pero sí de acariciarlo, y ver que capullo y pezones endurecen simultáneamente.

Él: Anda que me iba a acorrer yo ahora sobre tus tetas, abriéndote la blusa con la polla. ¡Qué morbazo!

Yo: Aunque tendría que desnudarme, porque llevo jersey. ¿Pero te da lo mismo, verdad?

Él: Lo mismo da. Meterte la mano por el jersey hacia arriba....Ibas a ver cómo me crecía la polla por encima del pantalón.

Yo: Ese preciso instante en que un pene empieza a estar erecto...me vuelve loca! Sobre todo si la erección la provoco yo.

Él: Mira, méteme la mano por debajo la mesa y toca. Siente cómo te crece en la mano.... ya no podrías cerrarla.

Yo: No me subestimes, querido. Podría cerrarla lo suficiente como para apretar tu polla entre mis manos, empezar a moverlas y ver cómo se te pone esa cara de salido que me pone cachonda.

Él: Muy grande debes tenar la mano , cielo. Ni yo mismo sin utilizar el pulgar soy capaz de abrazármela ya. Coge molde, haz el gesto y tú misma...)

Yo: Si no me cabe en la mano... ¿me cabrá en otro sitio? ¡¡¡Peazo pollón!!! jajaja

Él: Sí, fijo que sí. Notarías además cómo te iba partiendo el coño despacito.

Yo: Y espero que tú notases también cierta fuerza vaginal que yo ejercería, pidiéndote que entraras más....más fuerte y más profundo...mmmm....

Él: Saborea centímetro a centímetro. Cuando llegues al fondo, no saques, empuja más.

Yo: Ccreo que en ese momento no habrá polla ni coño que se acoplen mejor y más sincronizadamente que los nuestros.

Él: Casi sin movernos, sólo sintiendo cómo me aprietas, y cómo te lleno de polla....qué rico

Yo: Muevo lentamente mis caderas contra ti... hasta que la necesidad apriete. El tiempo que pueda aguantar...mmm, porque creo que si empiezo a moverme más, acabaremos...

Él: No, no te dejaré acabar tan pronto. Te quiero muy puta y aún no lo estarías.

Yo: Tú me vuelves puta y a mí me gusta sentirme puta....pero sólo para ti

Él: Es que nuestras caras en esos momentos son sólo para nosotros. Me gusta sacar esa puta de ti, me pones más cerdo y me encanta.

Yo: Mi querido cerdo... me muero por hacer guarradas contigo, pero tengo que irme.

Él: Me voy con la polla ardiendo, que lo sepas. Me gustas tan guarra! Besos.

Acabé la mañana del miércoles crítico en el archivo, masturbándome en medio de enormes cajones llenos de expedientes, ocultando mis gemidos entre los ruidos de las máquinas impresoras, oyendo sonar el teléfono a lo lejos y deseando que M.estuviese allí.

miércoles 29 de febrero de 2012

Liberar tensión


Rosa y yo nos tomamos un café en el bar que había enfrente de nuestra oficina, a la salida del trabajo. Hacíamos tiempo mientras su marido venía a recogerla.

Llegó, se sentó y pidió una cerveza. Nos dijo que, aprovechando que había encontrado aparcamiento en aquella zona tan difícil, se quedaba un rato con nosotras. Bebió dos sorbos y empezó a reir, solo. Y nos contó la anécdota que había vivido aquel día en el trabajo.

Juan, el marido de Rosa, es médico estomatólogo, y trabaja en un hospital. Ese día tenía que practicar una enteroscopia a una joven, de unos 25 años. La paciente fue informada sobre en qué consistía la prueba y de que no había mayores riesgos salvo el de la molestia. Le aconsejó que estuviese tranquila, pues cuanto más relajada estuviese, más fácil sería pasar el tubo a través de su boca y hasta su estómago.

La joven lo entendió y pidió al médico que su madre la acompañase. Entraron a la sala, su madre se quedó sentada delante de una mesa de consulta, separada por una cortina. Pidió a la chica que se tranquilizase, que se tumbase en la camilla, con los ojos cerrados si así lo prefería, mientras él preparaba el instrumental que necesitaba.

Se inició el proceso. Juan introdujo suavemente el tubo con la cámara por la boca de la chica, mientras iba observando en un monitor las imágenes captadas. El paso por la tráquea fue algo complicado pues la chica sufrió alguna arcada que casi le hizo retroceder. Pero pasó rápidamente y la operación continuó. Despacio.

La chica desabrochó con su mano derecha el botón y la cremallera de su pantalón e introdujo su mano dentro de sus bragas. Empezó a acariciarse el coño, sin ningún pudor.

Juan no daba crédito a lo que estaba viendo. Le pidió que parase, que aquello no era correcto y que además podría moverse y perjudicar el avance de la prueba. Pero la chica hizo caso omiso y continuó, empezando ya a gemir de placer, con gemidos guturales ahogados por el tubo que tenía dentro.

Juan le dijo que se acabó, y extrajo con delicadeza el tubo que ya había llegado al esófago. Pidió a la chica que se vistiese y se incorporase, corrió la cortina y le dijo a su madre que anulaban la prueba y que pidiesen cita para otro día (él ya se encargaría de que le tocase a otro compañero).

- Pero por qué? ¿Qué ha pasado? – preguntó la mujer.
- Señora, usted no ha oído a su hija?
- Sí, claro, tenía unas arcadas la pobre!
- Señora, su hija se estaba masturbando
- Pues a eso hemos venido, no? A que la entube!
- Señora, entubar, no masturbar. Por pavor, vuelvan a pedir hora en recepción.

Rosa y yo nos meábamos de la risa. Ella literalmente, pues se levantó y se fue al baño.
- Juan, ¿por qué lo hiciste? – le pregunté- Igual la pobre chica sentía tanto miedo que no encontró mejor manera de relajarse. ¿No pudiste mirar hacia otro lado?
- No, no pude. Por unos segundos me abandonó mi código ético-profesional y tuve una erección al imaginarme como la “entubaba” por otro lado.

Quizás la masturbación también nos sirve como descarga de adrenalina ante situaciones de máxima tensión, e incluso para enfrentarnos al miedo. Le mandaré a Juan este video que me ha mandado G. En el texto del correo decía “mirad cómo reza el de la puerta”. No sé si soy yo y mi mente calenturienta, pero yo creo que el tipo se está haciendo una paja por no cagarse de miedo. Centraos en los segundos del 0:56 al 0:59


video

domingo 26 de febrero de 2012

Por pedir poco



A veces en una conversación en el que el tema es qué haríamos si nos tocase una millonada por ejemplo en la primitiva surgen varias opciones, pero siempre son comunes a mucha gente: viajar por todo el mundo, comprar una mansión con piscina, comprar un cochazo o incluso un avión particular.

Yo siempre me limito a decir, y es cierto, que me conformaría con saldar mis deudas y vivir sin excesivas preocupaciones económicas. Siempre hay quien contesta que nunca me tocará por pedir tan poco.

Y eso me debe pasar con los sueños de la primitiva y con las realidades del sexo. Hace años quería una pareja, el amor de mi vida. Años después me hubiese conformado con un amigo especial y querido, con derecho a roce por supuesto. Años más tarde me hubiese conformado con un follamigo, alguien agradable con quien darte un revolcón y poco más. Y hoy… hoy creo que me conformaría con encontrar a mi humidificador. Ese ser que con sólo tocarme consiguiese eso, que se humedeciesen todos mis labios.

No sé si soy poco ambiciosa o poco exigente. De momento, por pedir poco no me está yendo demasiado bien.


He conocido este tema gracias a Explorador (...suena a google o algo así, pero no, es alguien a quien merece la pena "explorar")

martes 21 de febrero de 2012

Estreno en 3D: "No sin mi chica" 2ª parte

Cuando recuperé un poco el aliento, aún tumbada, giré mi cara hacia ti. Tu chica hizo lo mismo. Y sin mediar palabra, las dos nos incorporamos y nos dirigimos hacia ti, ambas llevábamos la misma intención.

Arrodilladas a tus pies, una enfrente de la otra, comenzamos a recorrer con nuestras lenguas tu pene erecto, que había permanecido expectante durante un buen rato. Mi lengua subía y bajaba, recorriéndolo todo, mientras la lengua de tu chica hacia el recorrido a la inversa. En algún instante nuestras lenguas se cruzaron produciendo una sensación electrizante que hizo que te enervaras, aumentando tu placer.

Tu chica se inclinó más hacia abajo y empezó a chuparte los testículos. En ese instante, tu polla fue toda mía. Tras acariciar suavemente con la lengua tu glande, la introduje toda entera en mi boca. Querías moverte, querías marcar tú el movimiento, pero estabas anclado a nuestras bocas.

Cuando estabas a punto de correrte, nos apartaste a las dos, no querías acabar aún. Te sentaste en una silla, como intentando ralentizar el ritmo de lo que tu cuerpo te estaba ya reclamando.

Yo me levanté, abrí una de mis piernas en un ademán de sentarme sobre ti. Giré la cabeza mirando hacia tu chica, buscando su aprobación que concedió con una sonrisa y un gesto de su mano.

Y me senté sobre ti, despacio, haciendo que tu polla invadiese todo mi coño. Ese simple gesto me llenó de placer y me recorrió un escalofrío por la espalda como antesala a lo que habría de venir después.

Empecé a moverme hacia ti, contra ti, en ti, movimientos de contracción y expulsión vaginales que me hacían acoplarme cada vez mejor a ti. Cogiste con tus manos mi culo, lo apretabas fuertemente, lo abrías y lo cerrabas en cada vaivén que yo cabalgaba sobre ti.

Nunca imaginé que yo pudiera follarme a alguien así, de aquella manera. Mientras lo hacía, y en el mismo momento en que me sobrevino el orgasmo recordé una escena de una mala película que vi en una ocasión en que una extraterrestre con apariencia humana se follaba a un terrícola en aquella postura en que yo estaba sobre ti. Y la alienígena folló tanto y tan deprisa que acabó reventando y matando al terrícola.

Grité de placer, me apreté más contra ti y creí que desmayaría sobre ti.

Mientras te follaba, tu chica se masturbaba y se introducía en el culo un juguetito que sacó de no sé dónde.

Yo me levanté, me separé de ti, me temblaban las piernas y me senté en otra silla. Tu chica se acercó, y quedándose de fie frente a mi, apoyó sus manos en el respaldo de mi silla ofreciéndote todo su esplendoroso culo. Te agarraste a sus caderas, y empezaste a follarla por el culo. Yo podía ver cómo sus bonitos pechos botaban ante mis narices a cada uno de tus empujes. Sentí el deseo de acariciarlos con mis manos, y ella empezó a gemir, dulcemente.

Antes de que llegase a correrse, te pedí que pararas. Durante unos segundos los dos me mirásteis extrañados.

“Tú has conseguido una de tus fantasías: una mamada a doble banda. Yo he conseguido una de las mías: follarte. Ahora demos a tu chica una de las suyas”. Ésas fueron mis únicas palabras y tú y yo ya sabíamos qué había que hacer.

Tumbaste a tu chica sobre el sofá, te pusiste sobre ella, colocaste sus piernas sobre tus hombros y continuaste follándotela. Yo me acomodé lo mejor que pude, y empecé a chupar la parte del coño de tu chica que tu polla no cubría, y a veces me permitía la licencia de pasar mi lengua también por la base de tu polla. Podía ver que el culo de tu chica aún continuaba dilatado, e introduje un dedo en él, y luego dos, mientras que mi lengua seguía saboreándote a ti, a ella, y a los dos a la vez.

Finalmente, tu chica gritó, gimió, se retorció, se corrió mencionando mi nombre. Décimas de segundos después te corriste tú, en ella. Y yo fui testigo muda pero complacida de ambos éxtasis.

Al cabo de unos minutos, nos cogiste de las manos a las dos y nos llevaste a vuestra cama. Estuvimos durmiendo los tres, desnudos, juntos, quizás un par de horas.


Cuando me desperté, decidí ir a mi hotel y ducharme allí, no quería molestaros y yo debía coger un vuelo para regresar a mi ciudad. Me vestí, fui hacia al salón a recoger mi bolso y mis zapatos y tú apareciste detrás. Te dije que debía marcharme y me acompañaste a la puerta.

Me apretaste contra ti, me besaste y pude notar cómo te empalmabas de nuevo. Me preguntaste cuándo volvería. Mi respuesta fue clara: “Cuando quieras, cuanto quieras…pero la próxima solos, tú y yo”.

Dedicado a alguien que me ha inspirado esta historia. Y decirte que fue más fácil imaginarlo que transcribirlo.