domingo, 28 de febrero de 2010

En el campo de batalla, por Esttivalia


Le aburría bastante ir a aquellos tediosos congresos, pero debía acudir a ellos dos o tres veces al año. Raquel era propietaria de una empresa de servicios informáticos y no podía perderse ninguna de las nuevas aplicaciones que salieran al mercado.

Preparó con cuidado lo que debería llevar, no sin antes consultar el tiempo que haría en Burgos esos días: Frío, como era de esperar en febrero, pero soleado. Burgos... nunca había estado allí... aprovecharía para conocer la ciudad. Se rió al pensar en el último congreso al que acudió en tierras más cálidas y en cómo terminó... “Tomás, un conversador maravilloso pero un desastre en la cama, jajajaja”.

Llegó a Burgos y se instaló cómodamente en el hotel. La primera conferencia sería al día siguiente después de comer, así que tendría tiempo por la mañana de hacer un recorrido turístico. Aunque no era tarde, ahora estaba demasiado cansada. Se dio un baño y pidió que le subieran la cena a la habitación. Al acabar de cenar encendió el portátil y consultó su correo, hizo un par de llamadas y escribió en el buscador: “turismo Burgos”. Le gustó la ruta del Cid por la ciudad. El personaje del Cid le apasionaba desde niña... caballerosidad, valentía, honor, inteligencia, heroísmo, nobleza... seguía admirando esas cualidades en un hombre, incluso la ruda aspereza del guerrero ejercía sobre ella una fascinación indecible.

Se acostó riéndose de sí misma: “Raquel, tienes 35 años y vas a dormir sola por haberte enfrascado en leyendas de caballeros medievales que no van a venir a acostarse contigo. No tienes remedio.”

El sol la despertó temprano. Una ducha casi fría acabó por despertarla del todo. Rápidamente se vistió, tomó el desayuno en la cafetería y echó a andar disfrutando del aire gélido de la cuidad.

Miró su reflejo al pasar por un escaparate. Apenas se había maquillado pero la impresión fue buena. El vaquero ajustado le quedaba bien, se adaptaba a sus bonitas caderas y aquella cazadora corta realzaba sus largas piernas. Llevaba zapatos sin tacón y, con el pelo recogido en una coleta alta, tenía un aire juvenil y desenfadado que le gustaba. Se sabía una mujer atractiva y continuó caminando segura de sí misma.

La explanada del castillo a las 9 de la mañana estaba prácticamente desierta. La vista de la ciudad era maravillosa y buscó su cámara de fotos. Fotografió todos los ángulos y perspectivas y, tan absorta estaba, que se sobresaltó cuando una sensual voz masculina dijo detrás de ella:

- Estás contemplando la cuna de Castilla y una de las catedrales góticas más hermosas del mundo. ¿de dónde eres?

Se giró y quedó atrapada en aquellos ojos que la miraban profundamente.

- Estoy de paso en viaje de negocios, ¿tú eres burgalés?.
- Sí, y tengo la mañana libre... ¿te gustaría tener un guía? – preguntó con una sonrisa traviesa y prometedora.

Por la cabeza de Raquel circularon a toda velocidad imágenes de caballeros y damas medievales, de batallas y reconquistas... El hombre era interesante... guapo y bien educado... parecía culto... podría ser una bonita aventura, ¿quién sabe?...

- Sí, estaría encantada. –Contestó sonriendo también.

La mañana pasó rápidamente en compañía de Rodrigo que la tenía cautivada con su entusiasmo. ¿Sería igual de apasionado en todo? Raquel planeaba no acudir al Congreso y pasar con él la tarde para adivinarlo. Estaba a punto de proponerle una comida íntima y una siesta más íntima aún cuando él, mirando su reloj, dijo:

- Siento tener que dejarte ahora, tengo un almuerzo de trabajo y estaré ocupado hasta las diez. (Y continuó haciendo un guiño) Llámame después si te apetece que siga mostrándote alguna otra maravilla.
- Te llamaré, puedes estar seguro. -Afirmó mientras apuntaba su número de teléfono.

Apenas tuvo tiempo de comer, arreglarse y cambiarse de ropa. El salón de reuniones del hotel ya estaba lleno cuando llegó. Encontró un sitio cerca de la puerta y se acomodó deseando que aquello terminase cuanto antes. La perspectiva de pasar una noche en magnífica compañía le impedía concentrarse en los ponentes que ya saludaban y se disponían a empezar la presentación. El corazón le dio un vuelco cuando reconoció la profunda voz de Rodrigo en uno de ellos, y uno más al levantar la vista sorprendida y encontrarse con los ojos de él clavados en los suyos. Disimuladamente escribió en su móvil: “Cicerone o señor del castillo? historiador o guerrero? presa o depredador?” y le envió el sms entre divertida y expectante.
Le vio sacar el teléfono y, con falsa seriedad, teclear algo que recibió al momento: “turista o princesa? chiquilla o mujer? vestida o desnuda?”

¡Cómo le gustaba ese hombre!

A las diez en punto de la noche Raquel fue la primera del salón en levantarse. Rodrigo ya venía hacia ella. Las miradas eran tan intensas que delataban lo que ambos habían estado reprimiendo durante toda la tarde.

- Te invito a cenar y me arriesgo a que escojas el sitio. –Dijo él
- Mi habitación. –Contestó Raquel con rotundidad.

El abrazo de Rodrigo era como lo había imaginado... fuerte, exigente, seductor... Ella se desmoronaba ante el Campeador que, frente al espejo, besó sus labios y los mordió con delicadeza. Lenta y apasionadamente él pasó la tibia boca por su cuello, su nuca, su rostro... Raquel sentía como crecía su excitación y cómo en la pelvis de Rodrigo, una potente espada se disponía para la batalla. Correspondió con ardor a sus besos y se apretó contra él. En ese momento, consciente de la respuesta que había provocado, la delicadeza del caballero dejó paso al instinto animal del macho excitado. A tirones le sacó el vestido por la cabeza y con los dientes intentó despedazar el sujetador mientras la empujaba hacia la cama. Sus manos retiraron la única prenda que le quedaba sobre el cuerpo y durante un instante contuvo la respiración al contemplar a la hermosa mujer de la que iba a disfrutar. La miró a los ojos una vez más y leyó en ellos que estaba incendiada por el mismo brutal deseo que él sentía. Raquel abrió sus muslos provocándole, le alentaba a tocarla, a besarla, a lamerla, a morderla... y él aceptó la invitación con la respiración agitada. Pasó su mano por la humedad de ella y metió los dedos en su abrasador refugio arrancando de su garganta un gemido que parecía nacerle en las propias entrañas.

Se quitó la camisa revelando un musculoso pecho y siguió desnudándose orgulloso ante ella. Allí estaba el hombre que era ahora su amante, de pie, devorándola con una mirada que encendía todas sus hogueras. Fijó los ojos en su entrepierna y vio que era realmente un semental. Sus caderas se movieron espontánea e instintivamente enviando al varón un inconfundible mensaje de urgencia. Rodrigo se sumergió en el río de placer que se le ofrecía saboreando con avidez hasta la última gota mientras Raquel vibraba y elevaba su cuerpo jadeante empapándolo todo con su ardiente necesidad. Cada golpe de placer era más intenso y empezaba a ahogarse en el gozo que sentía. Él mordía, succionaba, lamía y presionaba como un maestro mientras sus manos recorrían la piel sudorosa de ella, que arqueó su cuerpo, tensó sus piernas y se derrumbó sobre la cama con un grito salvaje de placer consumado. En su interior miles de músculos se contraían, a la vez que sus pechos se endurecían como el acero. Rodrigo sintió que aquella visión era la más espléndida del mundo y orgulloso de su trabajo, acomodó su cuerpo junto al de ella abrazándola, sabiendo que no era el momento de decir ni hacer nada más.

Pero el guerrero aún tenía su espada en alto y la sentía furiosa por combatir. Nada le excitaba tanto como lograr el placer absoluto de una mujer y pronto comenzó a acariciar el cuerpo satisfecho que descansaba a su lado. Con sus manos...con su lengua... con sus dientes... Raquel no tardó en sentir en carne viva un fuego que creía ya aplacado. Fue en cuestión de segundos que estuvo dispuesta para batallar de nuevo. Entonces Rodrigo la tomó y la sentó sobre sus caderas. Sentir aquella piel húmeda atrapándolo y resbalando sobre él le hacía jadear sofocado en cada embestida. Mientras la penetraba, la besaba salvajemente, lamía con fiebre la piel salada de sus pechos y sentía el placer de ella como suyo propio. El olor a sexo de sus cuerpos sudorosos le resultaba irresistible y elevaba su pasión hasta límites infinitos. Raquel, en trance, seguía la espiral de lujuria que nacía en Rodrigo y cabalgaba locamente sobre él matándole y muriendo al mismo tiempo. Una ardiente sensación en su sexo le decía que pronto volvería a tocar el cielo. El hombre que estaba dentro de su ser era una apasionada fiera dominada por un instinto animal y primitivo. Su pelvis iba y venía alcanzando cada vez rincones más profundos y estremecedores. Se dejó caer sobre él para recibir con intensidad el último golpe de sus caderas y así, los dos ferozmente unidos, sintieron como sus sexos descargaban su incontrolable furia al unísono en el clímax del placer.

“Creo que no podré moverme de aquí nunca si no me ayudas” dijo Raquel sonriendo dichosa y extenuada, y Rodrigó la besó dulcemente: “No me extraña... no has cenado”.
Autora: Esttivalia

jueves, 25 de febrero de 2010

¡Que no me toque nadie!


Ser una salida, pensar casi contínuamente en el sexo y disimularlo ante el mundo, es algo que se aprende a sobrellevar (al menos se intenta).

Pero hay ocasiones en que es muy, muy difícil. Me basta que alguien me roce el hombro, o que me mire fijamente, o que me estreche la mano.....cosas tan simples y cotidianas activan algún resorte en mí que hacen que la fantasía me vuele con esa persona y que me ponga babosa y húmeda en cualquier lugar que me encuentre. Y normalmente en circunstancias donde te tienes que aguantar.....te quedas con las ganas y te jodes!


Son circunstancias cotidianas que cada vez me cuestan más de salvar.

Hoy conducía por una calle; el coche parado pues había una importante retención. Por la acera, pasa caminando alguien a quien conozco (no íntimamente, por supuesto) pero que está para comérselo de pies a cabeza, alguien con quien tener fantasías sexuales cada noche, fuente de inspiración de muchas masturbaciones,....

Me saluda, un simple gesto con la mano y sonríe. Y ya está!....resorte activado.

Correspondí al saludo alzando la mano, y humedecí mis labios (los de la boca, aunque los otros también) y mordí leve y suavemente mi labio inferior.

Fue un gesto involuntario.....supongo que mi cerebro quería infundir un pequeñísimo dolor para hacerme volver a la realidad, para concentrarme otra vez en la carretera.


Más tarde una persona me dió una información laboral. Era errónea, él estaba equivocado. He tenido que comerme las ganas de decirle: "sólo por eso, me debes un polvo".


Me gustaría advertir al mundo que no me toque nadie...que estoy uff! Y que si lo hacen, tarde o temprano tendrán que atenerse a las consecuencias.

Creo que tengo el deseo demasiado a flor de piel.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Depilación masculina

Capítulo I

Lunes. Llego a casa nervioso y excitado. Hoy voy a poner en práctica mi plan para sorprender a cuchicuchi y pasar una noche de sexo animal. He decidido depilarme pubis y testículos y quedarme suave como un CD virgen, a ver si se anima la cosa matrimonial, que últimamente anda de capa caída.

Como no tengo ni idea de cómo hacer esto, pregunto a una amiga de un foro aprovechando que veo en una foto suya que ella también se rasura. Leo y apunto sus consejos:
- Primero rapar con máquina de cortar el pelo
- Utilizar espuma o gel
- Pasar maquinilla, nunca a contrapelo
- Luego echarse crema hidratante

No puede ser tan difícil. Todas las tías de las fotos con las que me la meneo llevan el chochete como la pantalla del PC.
Llego a casa y manos a la obra. Primero la máquina de cortar el pelo. Esto es fácil. Intento pensar en el Fary manteniendo relaciones homosexuales con TinkyWinky porque el cosquilleo de la maquinilla en las pelotas me está poniendo cachondo, y como me líe....Acabo el primer rasurado con la máquina. Coño, cómo mola, ahora llevo el mismo corte en la cabeza, en la perilla y en la polla. Soy capicúa. Vamos con la espuma. Esto también tiene su gracia. Vuelta a pensar en el Fary y TinkyWinky. Con la espuma, mi pito parece una Papá Noel. Hago el bobo delante del espejo: " ¡Aaaaaaaahhhh!, un pene rabioso, ¡aaaaahhhhh!"


Bueno, al grano que te me distraes. Cojo la cuchilla de afeitar. Se van a cagar, es la Guillette Mach3 TDI 16v. Esto corta más que la sierra de Viernes13. Gràcilmente levanto mi escroto para tener mejor visión.
Primera duda:
Vale, hazo en el sentido del pelo. ¡Coño!....¿Cuál es el sentido del pelo en un cojón?
Cagada, yo tengo el huevo redondo (¿qué raro, no?), los pelillos no parecen tener un "sentido". Simplemente, salen de punta. Bueno, pues entonces dará igual.

Voy pasando la maquinilla con cuidado, aunque no evito darme un pellizquito. Miro a ver si por el corte que me acabo de hacer en el huevo asoma el pollito. No, ha habido suerte. No asoma ni un esperma.

Lo he pasado mal cuando he llegado a la zona que linda con el ojo de Sauron, casi atrás, pero la cosa no ha ido mal. Ataco el otro huevo, más de lo mismo, como en el chiste:
- Manolo, ¿sabes que tengo abilismo?
- No jodas, ¿y eso qué es?
- Un huevo grande y el otro lo mismo.
Voy a atacar los muslos, ahí casi no tengo vello, excepto en la zona más próxima a la bolsa escrotal. Sin problemas. Queda tan suave como las nalgas de una quinceañera patinadora. Toca la parte superior, que afeito sin problemas. Bidé y agua caliente.... parece que noto algo de escozor por algunos puntos. Serán cortecitos. Me miro al espejo.
Joder, qué impresión. Parece que vuelvo a tener 10 años. No, no lo digo por el tamaño del pene, lo digo por la calva joder.
Pero algo va mal. Observo grandes deficiencias. Veo las piernas peludas y, llegando a los muslos, de repente, una calva. Lo mismo sucede en la panza, baja un canalillo de pelos desde el ombligo y al llegar al paquete....¡zas! Parece los montes de Chernobyl. Y por detrás es aún peor. ¿Cómo voy a llevar un culo peludo y que al girarme parezca que ha llegado el otoño? Queda de pena. Calma, que no cunda el pánico. Aún quedan dos horas para que llegue cuchicuchi. Tengo tiempo, espuma, cuchillas y pulso de cirujano (con cirrosis, eso sí). No queda otro remedio.
Primero el culo. ¿Alguien se ha depilado el culo sólo? Mientras lo hago siento que soy el primero en intentarlo. Me retuerzo hasta que me cruje el espinazo para poder verme. No llego a verme el culo y empiezo a afeitar sin ver. ¡Mierda!...¡se me olvidó pasarme la máquina del pelo primero!. Ya da igual. Llego a la zona del ano. No veo nada.
Cojo un espejo de mano de cuchicuchi, el que utiliza para depilarse las cejas y esas cosas. Me pongo en la cama como una mujer en el paritorio. Con el espejo de la pared y el de mano hago posturas hasta que me veo el culo.
¡Coño!....tanto tiempo juntos y apenas nos conocíamos.
Un par de minutos y cortecitos después, y a base de pasarme la mano por el "lomo", dejo de notar pelos. ¡Culo depilado! Después de eso, las piernas no tienen dificultad. El torso lo hago leyendo el Hola. Joder con el Rey, cómo se lo ha pasado en la visita a Marruecos.
Bueno, pues dos cuchillas y medio bote de espuma después...¡no me reconozco! Coño, hasta parezco un deportista. ¡Qué fresquito se nota!....el aire hace cosquillitas por zonas que antes estaban abrigadas. No sé si ponerme trocitos de papel en los cortecillos, como hago con la barba.
Decido que mejor no, no vaya a verme mi mujer y me suelte "¡anda! qué disfraz de momia más guapo!"
Una duchita para eliminar todos los pelillos y resto de espuma, con la maquinilla voy repasando algún despistado. Esto me gusta, me siento limpito, no sé, como más higiénico sin tanto pelacho.
Queda el paso de la crema hidratante. Vamos allá.
Busco entre los potingues de cuchicuchi. Hay cosas rarísimas. Por un momento dudo.... ¿no estaré buscando entre sus cosas de restauración de muebles?. Leo "lifting", "reafirmante" "Anti-age"....¡ésta! "Leche desmaquilladora hidratante". Justo lo que busco. Espero que me dé para todo el cuerpo.
Empiezo a untarme en el mismo orden que me he afeitado. Joder, pues será todo lo hidratante que quieras, pero pica como su fruta madre. Voy untando crema mientras todo me va escociendo. Joder, joder. Ahora entiendo cuando las tías dicen que lo pasan mal con la depilación.
Cuando termino parezco una anchoa en lata. Tengo que sujetarme a la cama porque pego un resbalón en la tarima flotante. Me apunto mentalmente el nombre de la crema por si un día cuchicuchi me deja practicar el sexo anal, joder como desliza, con esto le meto yo la tranca y se piensa que es el meñique. Otra vez, qué no, joder, que no lo digo por el tamaño, que es por lo que resbala la crema.
Me escuece todo el cuerpo. Parece que tengo un hormiguero cabreado en los huevos. Me visto y me voy a sacar al perro, a ver si se va calmando la cosa. Horrible. Cualquiera que me vea pensará que tengo una batería de coche enchufada a las pelotas. Voy como si me soltaran descargas.
Escuece todo, pica que rabia. Algo pasa. Llego a casa y me desnudo ¡Ostias!.... ¡estoy más rojo que Llamazares!. UUhhhh, que la he cagado, que la he cagadoooooo. Pero si yo he seguido las instrucciones de la Paty.
¿Será que las tías tienen el chirri más resistente?
Dedido volver a ducharme con agua fría y la cosa se calma, pero donde me rozo me pica un huevo (nunca mejor dicho). Aguanto como un campeón a que vuelva cuchicuchi. Me conoce como si me hubiera parido, así que según entra por la puerta y me ve, dice "Algo has hecho".
Es como cuando le digo voy a comprarme un casco para la moto que está en oferta de 175 €...y vuelvo con uno que cuesta 399, según entro por la puerta tiene la carita igualita a la de este momento.
- Verás, creo que la he cagado.
- ¿Qué has roto? ¿Cuánto te ha costado? ¿Llevas mucho tiempo tirándotela?
- Que no, que no, que no es una cagada de ésa.... mira.
Me desnudo y le enseño mi obra. Parezco un alemán en Torrevieja un 2 de agosto. O una gamba de Huelva.
- ¡Ay la madre que te parió!.... pero si estás en carne viva.
- Yo es queee....quería darte una sorpresita...quería raparme los huevos y eso.... pero claro, quedaba mal, y tirando, tirando.....
- Pero...¿cómo lo has hecho? ....¿con hacha?
- Nopes. Yo creo que ha sido la crema hidratante. Ahí sí que me ha empezado a picar.
- ¿qué crema te has echado?
- Ésta.....
- ¿la desmaquilladora? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
Capítulo II
Miércoles. Por fin se han pasado los picores. Lo peor ha sido el culo. Me he retorcido como si tuviera lombrices. Parecía que había plantado el ano en un avispero. El pecho pica y la zona genital.
Tanto me he rascado que un amigo me preguntó "Tío...¿no te habrás ido de putas y te habran pegado algo?"
No tuve valor a explicarle lo ocurrido, así que ha dejado de hablarme porque es amigo de mi mujer y piensa que soy un putero.
Hoy voy a intentar hacer el amor con mi mujer. Estos dos días ni me la he meneado. Cualquier movimiento irritaba alguna zona de mi cuerpo y terminaba rascándome mientras veía cómo mi pene (casi la única zona de mi cuerpo que no está irritada) se bajaba.
Ahora me noto mucho mejor, casi no me pica nada, no tengo nada irritado.
Ayer tenía unos granos rojos por todo el cuerpo, como picaduras de mosquito. Mi mujer decía que tenía "cada poro de tu cuerpo cabrado contigo". Pero hoy se va a cagar. Eso sí, le diré que se abra de piernas en el borde de la cama. No quiero roces.
(Desconozco la fuente y el autor)

lunes, 22 de febrero de 2010

Busco amante

(Creo que esto no va a funcionar, pero a ver qué resulta)
BUSCO AMANTE

* Requisitos imprescindibles:

- Sexo masculino

- Independiente económicamente

- Con vivienda propia

- Pasión por el sexo oral

- Muy activo sexualmente

- Tolerante

- Ni engreído ni prepotente

- Adaptabilidad de horarios

- Buena conversación, alegre y divertido

- Dedicación exclusiva (cuando esté conmigo)

* Requisitos negociables:

- Edad preferente entre 35-55

- Preferentemente, que no le guste el fútbol

- No excesivamente velludo


domingo, 21 de febrero de 2010

sábado, 20 de febrero de 2010

La línea mágica






Existe en todo cuerpo masculino una línea que produce un efecto mágico en mí, devastador a veces a nivel de altas cuotas de excitación.
Es una línea que en algunos cuerpos musculados está muy bien definida pero que existe hasta en los cuerpos más fofos. Esa línea va desde aproximadamente la nuez, en línea recta, atravesando el pecho, bajando por el vientre, atravesando el ombligo, y acabando en el paraíso del placer, vuestro sexo.



En los cuerpos que he podido observar, salvo que sean hombres que se depilen, esta línea suele estar cubierta por un poco de vello. En tipos muy velludos, la línea queda más oculta, pero igualmente existente.



Me vuelve loca pasearme por esta línea, dibujar su recorrido de arriba a abajo con mi dedo índice…..caminar por ella dejando estelas de besos suaves a cada paso….y finalmente, saborearla de arriba abajo con mi lengua.

viernes, 19 de febrero de 2010

Un beso a la vida, por Jane Austen

Eran las diez y María no aparecía. Estaba en la calle, temblando por el frío de febrero, cuando vi que se acercaba con paso firme. Me estampó un par de besos e iniciamos la marcha hacia el restaurante donde teníamos reservada mesa. Durante el camino, su parlotear me fue poniendo al día de todo que había hecho, y sus risas rompían con un eco el silencio de la calle.



El restaurante era pequeño, acogedor, con mesas muy cerca unas de otras, y nos acomodaron al lado de dos chicos que apagaron su charla cuando nos vieron llegar.
María tenía una risa contagiosa y no era difícil captar nuestra conversación con la cercanía de nuestras mesas.



Ellos nos saludaron con una sonrisa y María, pícara, me sonrió a mí.



No había llegado el primer plato cuando María bajó el tono y me explicó que era feliz, que había conocido a un hombre maravilloso y que se había convertido en su amante.
Ya había empezado a darme detalles sexuales cuando su vecino de mesa le lanzó la más seductora de las miradas. Ella reaccionó de igual manera y en el aire se mezclaba la más dulce sensualidad.



Antes del segundo plato, María se levantó para dirigirse a los lavabos y me dejó allí con los vecinos de mesa, muy divertidos.
Mientras buscaba en mi bolso un cigarrillo, vi cómo el vecino más próximo se levantaba e iba en la misma dirección que ella.
Fumé tranquilamente y ya casi acababa cuando apareció ella, con la más bella de las sonrisas.



Con cara extrañada, interrogándola, le pregunté:
–¿Dónde estabas? ¿Qué hacías?
–Nada, contactaba.
–¿Contactabas?
–Me han propuesto una cosa y he aceptado –dijo ella.
–¿Qué?
–Luego te explico –y empezó a morder una patata de su plato.



Nuestros compañeros de mesa acabaron antes que nosotras, y, al despedirse, dijeron un “hasta luego” que al principio me pareció normal y del que luego comprendería el motivo.
Una vez fuera del restaurante, ella tomó las riendas de la organización de la velada, y empezó a caminar hacia su coche.
No intenté preguntarle dónde íbamos. Lo tenía clarísimo, y yo también me dejaba llevar.
Aparcamos no lejos de donde ella me comentó que íbamos y pronto estuvimos en la cola de entrada de un bar musical.



El ruido de dentro atravesaba la puerta que se abría y dejaba salir a grupos de gente. María, fuera por el frío, fuera por la música que se oía, se movía de manera sugerente.
Me hacía feliz verla así. Contagiaba a su alredor su risa, y, cuando estuvimos dentro, fue directa a una mesa al fondo, donde reconocí a los vecinos del restaurante.
Ella plantó dos sonoros besos a uno. Al otro le acercó los labios a sus comisuras, y él le respondió con un abrazo.
María era especialista en meterme en líos, pero el partenaire que me tocó no me desagradaba e iniciamos conversaciones separadas.



Pronto las manos de María y su chico fueron siendo un revoltijo que jugaba por debajo de la mesa, mientras yo y mi pareja de la noche nos lanzábamos sonrisas de complicidad.
Estaba claro que se gustaban, y eso hizo que yo, contagiada por ella, empezara a meter mano a mi pareja.
La penumbra era notable, pero no impidió que viera cómo ella abría la cremallera de su amigo y sacaba a la vista su polla erecta y amenazante. La imagen obró en mí un dulce estímulo que me excitaba y me gustaba.


La visión no era perceptible para el resto de la gente. Sólo nosotros, en nuestra mesa, sabíamos lo que se cocía, y eso hacía que fuera aún más excitante.
De haber continuado allí, seguro que nos hubieran echado por exhibicionistas, por lo que en un momento en que pudimos mirarnos todos, decidimos marcharnos.
María y Carlos, que era el que me había mostrado ya su hermosa polla, se sentaron en la parte de atrás del coche. Por el retrovisor veía su cabeza subir y bajar y Carlos jadeaba ahogadamente.
Jorge me metía mano mientras conducía, y yo acomodaba mis piernas para que su mano tocara mi sexo, que se ofrecía abierto y húmedo.
Fuimos a casa de Carlos, y en el ascensor continuaron los tocamientos.
Carlos vivía solo y tenía un comedor amplio con grandes ventanas que, tapadas por las cortinas, no mostraban nada. El único elemento de desorden estaba en el sofá: unos calzoncillos que rápidamente llevó a su habitación.



Nos sentamos en el sofá y, tras el ofrecimiento de alguna bebida, desapareció en dirección a la cocina. María aprovechó para seguirle.
Jorge empezó a besarme y con sus manos me rozaba los pechos por la parte más exterior. A mí eso me volvía loca. En un momento abrió todos los botones de mi camisa y dejó que mis pechos aparecieran palpitantes ofreciéndose.





Me sentó en su regazo y vi cómo su polla aparecía por encima de su pantalón. No dudé en primero echarle un vistazo, y rápidamente estaba en mis manos, a punto de entrar en mi boca.
Así nos pillaron María y Carlos, cosa que no pareció molestarles. Se sentaron a nuestro lado mientras mi boca se llenaba del glande caliente.
Carlos estaba loco por tocarle los pechos a María, que se había sentado encima de él. Rebuscaba sus pezones y los estrujaba.
María miraba cómo entraba la polla en mi boca y más caliente se ponía.
Carlos se bajó los pantalones y ella, maravillada, se lanzó rápida y dulcemente.



Nos mirábamos cómo una y otra chupábamos y chupábamos. Lo hacíamos de rodillas, y ellos sentados en el sofá. Nos lanzábamos miradas pícaras y, de no haber sido porque teníamos la boca ocupada, hubiéramos reído a carcajadas.
María siempre me metía en embolados, pero éste me estaba gustando mucho. Me fijaba en ella, en cómo gemía y gemía, y eso me ponía más caliente a mí.



Ellos debían de estar acostumbrados a este tipo de experiencia, ya que iban muy coordinados. Al tiempo nos sacaron sus pollas de nuestras bocas y nos tumbaron en el sofá. A las dos nos colgaban las piernas por los brazos del sofá y nuestras caras se tocaban, y aprovechamos para comentar lo deliciosa que estaba siendo la noche, mientras ellos hundían sus lenguas calientes en nuestro sexo. María se corrió primero, y su melena rubia se mezcló con la mía mientras nuestras bocas gemían. Aún expulsaba bocanadas de aire, exhausta tras su orgasmo, cuando la boca de Carlos se juntó con la suya, y rozaba su cara con la mía.



Fueron pocos segundos, pero nuestras lenguas llegaron a mezclarse y olía en la boca de él el sexo de María, que tenía un gusto dulzón y agradable. Carlos nos besaba a una y a la otra, mientras Jorge jugaba con su lengua en mi clítoris hasta que alcancé mi segundo orgasmo.



Rápidamente, aún jadeando, noté mi olor, mezclado con la saliva de Jorge, hurgando en mi boca.
Estaba paladeando mis propios jugos cuando vi que María se levantaba ayudada por Carlos, que la ponía de rodillas en el sofá mirando a la pared. No tardé en verme en la misma posición, y ella y yo, juntas sin poder mirar atrás, nos mordíamos el cuello. En seguida María me soltó, y vi cómo se inclinaba hacia delante y hacia atrás acompasada por los movimientos de Carlos, que la jodía salvajemente.



Entonces noté un dedo de Jorge en mi boca, que él quería que chupase, y otro dedo hurgaba en mi clítoris excitado. Noté cómo la polla de Jorge me iba penetrando, y cuanto más yo quería hundir mi culo en su pubis para que me llegara más dentro, él más despacio me follaba. Oí cómo, en mi oreja, el aliento caliente de Jorge me decía:
–Poco a poco, muy poco a poco...
Yo no me resistía y aguantaba sus embestidas lentas y a veces profundas.
María estaba entonces desbocada con los movimientos de Carlos, y su rostro me pareció mas bello que nunca. María se corría y jadeaba, y yo no podía parar de mirarla.
Éramos amigas y estábamos follando juntas, corriéndonos juntas, sonriendo juntas.



Carlos fue el primero que se corrió, e hizo que Jorge, excitadísimo con la escena, se corriera mientras yo alcanzaba mi siguiente orgasmo.
La espalda de María, encorvada, le ofrecía a Carlos un beso que él le correspondió amorosamente.
Nos quedamos los cuatro allí tumbados en el sofá, unos abrazados y otros aún acoplados, hasta que Carlos dijo:
–¿Queríais alguna cosa para tomar?
María eligió una bebida y yo pedí otra, por lo que al momento se marcharon los dos hacia la cocina.



La sonrisa de María era ancha y la cara sonrosada no podía mostrar más felicidad.
–¡Mala puta! –le dije–. Cómo te gusta liarme –y le dediqué un guiño cómplice y divertido.
–Sí –me dijo ella–. No hay nada como empezar a follar como una loca para que los hombres quieran follarte a todas horas.
Y mientras esperábamos a que vinieran con las bebidas, nos atusamos el pelo una a la otra.



Autora: Jane Austen

El álbum erótico de la abuela




En este álbum erótico de la abuela podéis pasar páginas, hacia adelante, hacia atrás, e incluso arrancar aquellas páginas que no os gusten.
Divinas fotos, sensuales; la sensualidad y el erotismo no tienen edad, creo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Adivina adivinanza



Una de estas siete imágenes es falsa...adivina cuál
























Efectivamente! Yo también creo que es la del gato




























Secretaria


Creo que existen algunas profesiones que despiertan un morbo generalizado entre bastantes personas. Pero para gustos y fantasías los colores, y habrá personas que encuentren un punto erotizante en las profesiones más dispares. Personalmente, ahora mismo se me ocurren unas cuantas, pero lo dejaré para más adelante.

Hablaré de mi profesión. Yo tengo unos estudios, una carrera que nunca prácticamente llegué a ejercer porque los derroteros de la vida me llevaron por otras lindes y acabé trabajando como administrativa.
Desde hace unos años ocupo un puesto de secretaria de dirección.
Generalmente, la gente tiene una idea preconcebida de una secretaria como de una mujer elegante, esbelta, bella, disciplinada y servicial. Y quizás hasta sea el perfil general de una secretaria.
Pero para nada va conmigo. No me considero sexy, generalmente voy en pantalones, no suelo maquillarme. Creo que hago bien mi trabajo y con eso me basta y para eso me pagan.
Nunca había visto el lado de sexy de esta profesión hasta que un día entré en un chat por primera vez. No se me ocurría ningún Nick y lo primero que pasó por mi cabeza fue secretaria.
Durante días recibía mensajes en pantalla y en privado a borbotones. La mayoría eran de hombres. La mayoría de los mensajes iban desde la proposición deshonesta pero divertida hasta increíbles barbaridades.
He de reconocer que me divertí unos días, pero acabé matando a Secretaria y creé un nuevo Nick.
Uno de los mensajes de uno de aquellos tipos me describió con todo detalle cómo se imaginaba él en mi despacho, debajo de mi mesa, bajando mis bragas (él suponía que yo llevaba falda y liguero….equivocadito estaba!) y cómo empezaba a comerse todo mi conejito (palabras textuales), y yo me retorcía de placer, orgasmo tras orgasmo, mientras intentaba mantener la compostura y atendía llamadas, en las que tenía que contestar básicamente con monosílabos, mordiéndome los labios, para no delatar por mi voz o mi respiración lo que estaba sucediendo bajo mi mesa.
Esta escena me puso un montón, me subió la libido…. Esto sucedió hace tiempo, y quedó aparcado en mi memoria aunque no olvidado.
Aún hoy, en situaciones de máximo estrés en el trabajo, se me viene a la memoria como si de un mecanismo de defensa se tratase, y empiezo a sentir el húmedo deseo de que hubiese alguien bajo mi mesa. El deseo se hace a veces tan intenso, que he de levantarme, salir a por un café o a fumar un cigarrillo, para que la inquietud no satisfecha se apacigüe.
Al fin le encontré el punto morboso a esta profesión, al menos mi punto.

lunes, 15 de febrero de 2010

La venganza de Sara


La venganza de Sara. Autor El Farero
Aquel día de verano, no era un día como cualquier otro, lo noté desde que me levanté en nuestro nidito de amor de la calle Balmes; llevaba algo más de una semana sin ver a Gustavo debido a sus continuos viajes de trabajo que me hacían parecer que vivía en la inmensidad de una mansión palaciega, cuando en realidad no pasaba de 60 metros cuadrados, eso si en una de las mejores zonas de Barcelona.
Después de una noche de pasión, tras muchos días sin vernos, me levanté con mal pie, quizás porque no quería seguir con una vida como aquella, en una ciudad ajena, sin apenas amigos, y con Gustavo siempre tan lejos, me sentía tremendamente sola y abandonada, y no comprendía su actitud tan egoísta tiempos ha.

Meses antes vivía cómodamente en Conil de la Frontera, pueblecito de la Costa de la Luz, mi pueblo de toda la vida, como lo echo de menos ahora, esa luz entrando por los huecos de las persianas cada mañana, el olor a vida que invade sus calles blancas, esa arena fina dorada que a veces para trasladarme allí, guardaba en una botella de cristal, y que a menudo destapo intentando evadirme de todo, como cuando volvemos a oler las gomas de borrar de milan, esas de nata que teniamos cuando éramos unos chicuelos.Dejé todo lo que tenia por amor, por amor y también por dinero, porqué no reconocerlo, siempre he vivido con lo justo, en una familia humilde, lo que no me ha impedido disfrutar de las mejores cosas de la vida: el amor, la amistad, el sexo...todas ellas gratis, como dice un amigo mío. Pero quería algo más y aquel hombre lo tenía.
Mi nombre es Sara, no estoy acostumbrada a escribir y se me ha pasado presentarme, este Abril cumplo 23 primaveras, según me dicen soy una chica alegre, claro que este adjetivo usado por un chico tiene otro significado, pero como yo les digo, soy alegre en todos los sentidos, me gusta disfrutar de la vida en cada instante. Creo que tengo algo que a los hombres les gusta, una mezcla de picardía e inocencia, de niña con trenzas vestida de colegiala y de brujita con escoba. No he tenido muchas aventuras, pero las suficientes como para saber lo que un hombre necesita en la cama, eso si, prácticamente ninguno se ha preocupado realmente por mi en esos momentos, en encontrar mis puntos más erógenos, calentarme de tal forma que no sepa lo que hago, abandonarme, evadirme...ni siquiera Gustavo.

Esa mañana iba a ser el punto de inflexión de una etapa de mi vida que quería olvidar. Había dormido poco pensando lo que habíamos hablado aquella noche. Él llegó cansado, llevaba varios días de reuniones con clientes de la empresa familiar que dirigía, y apenas había descansado, como cada vez que regresaba de un viaje largo me contaba los problemas que había tenido intentando compartir algo que a mi no me interesaba lo mas mínimo, ya que lo que yo deseaba en esos momentos era sentirle dentro de mi, esa sensación de plenitud que me inunda cuando siento un pene en mi interior, tras 10 días sin sexo es lo único que me apetecía y no si el Sr. Ramírez había aceptado la oferta que tanto me costó exponerle....yo solo quería a mi hombre.Cuando terminó le dije que nos fuéramos a la cama, teníamos algo pendiente a lo que él no puso ninguna pega...HOMBRESSS¡¡¡¡ todos iguales. Estuvo muy bien, aunque como casi siempre me quedé con ganas de más. No sé como explicarlo, pero es una sensación como de picor que no puedes evitar, y que me dejaba tremendamente alterada. Algunas veces para poder dormir y quitármela de encima me había masturbado compulsivamente en el baño, teniendo varios orgasmos. Pero esa noche fue diferente, diferente porque también me sentía sucia, me sentía como una puta que tenia que estar una vez a la semana dispuesta a abrirse de piernas, sin la menor muestra de cariño ni de interés por sus sentimientos, sus necesidades.
Durante los 4 meses que llevábamos viviendo juntos, mi vida se agotaba en tiendas de marcas, comprando ropa cara, al principio estaba encantada, me sentía importante, atractiva, caminaba altiva por las aceras y los piropos me llovían, sin embargo a medida que pasaban los días, la monotonía me comía, y me acordaba en las noches playeras de Conil con mis amigos, contando historias, compartiendo momentos imborrables que continuamente echaba de menos. Todo esto se me pasó por la cabeza aquella noche.Y se lo solté todo, que me tenía abandonada y que no podía seguir así, la respuesta de él desgraciadamente me la esperaba “cuando me conociste ya sabías como era mi vida y te dejé bien claro que no la cambiaría y no pusiste el mas mínimo reparo”, yo lo dejé todo por él y a cambio de que???, aquello fue subiendo de tono, y lo más bonito que me dijo fue que era frígida, una interesada, y que solo le quería por su dinero. Fue una de las peores noches de mi vida, le estuve dando vueltas a todo lo que había pasado, ¿qué hacer? ¿volver a Conil? ¿abandonarle? ¿vengarme de él?, nunca me había sentido tan insegura y a la vez con tantas ganas de hacer algo prohibido, como cuando haces el amor por primera vez. Y vencí mi timidez.
Me levanté tarde, a eso de las 12 y media, él ya se había ido de nuevo, según pude comprobar en una nota que me puso en la cocina, en la que se disculpaba por lo sucedido, vaya disculpa¡¡¡¡ y me vuelve a dejar sola, era ya tarde para marcha atrás. Me dije: “Ánimo Sara, hoy le vamos a dar un gusto al cuerpo, y un correctivo a este cabrón”Me dediqué toda la mañana a ponerme guapa, un baño de sales relajante para empezar, me pinté lo justo y me puse uno de los conjuntos que más me gustaba, aunque sin enseñar mucho. Mi plan se ponía en marcha. Bajé de casa hacia una tienda que me encantaba, tenían ropa muy moderna, de esa que a los novios o maridos no suele gustar porque enseñas mucho y según ellos vas pidiendo guerra. Me probé infinidad de blusas, minifaldas, conjuntos incluso algún liguero. Al final me decidí por una blusa blanca semitransparente con un par de botones únicamente y que mostraba un escote muy apetecible, incluso para algunas de las dependientes que me atendieron, y unos pantalones negros ajustados muy cortos que dejaban a relucir mis piernas largas y mi culito respingón.
Como en casa tenía unas botas altas, también negras, todo cuadraba. Tiré de tarjeta de mi marido y me lo llevé para casa.
Al poco tiempo de aterrizar en Barcelona, en una fiesta de empresa que se celebraba en una discoteca famosa aquí, Gustavo me presentó a un par de compañeros, estuve con ellos hablando bastante tiempo, Mark era un chico que me llamó la atención desde el momento que le ví, tenía una mirada penetrante, con esos ojos amielados que tanto me gustan, iba en traje pero noté que estaba bastante fuerte por un par de contactos que tuve con sus brazos, su cara es la típica de esos hombres rudos con nariz aplastada y piel quemada por el sol, pero lo que mas morbo me dió es que pese a su edad, 28, tenía pinta de haber estado con muchas mujeres, su forma de tocarme, mirarme y hablarme me encandiló. Y después estaba Miguel, un chico digamos del tipo intelectual, bien formado, elegante con estilo y con un cuerpo también muy apetecible a simple vista, sus insinuaciones aquella noche me hicieron sentir incómoda, ya que Gustavo se encontraba a unos pocos metros,...y encima era su jefe. Aquella noche acabé mojada.
Días después Gustavo me preguntó por aquella noche, y por sus compañeros de trabajo, preguntas que no venían a cuenta como que si me gustaban, si me liaría con ellos..etc, pero no le di importancia. Gustavo no solía dejar su agenda en casa, una preciosa PDA que le regalé al poco de conocerle, pero aquel día me la encontré encima de la cómoda, allí tenía los teléfonos de clientes y compañeros, alguna vez la había curioseado sin motivo alguno, pero aquella tarde si que lo había, y tanto que lo había. Marqué los números de Mark y Miguel, y quedé en un elegante pub cerca de mi casa, sin que entre ellos lo supieran.
La verdad es que no podía creer lo que estaba haciendo, pero sentía unos nervios dentro de mi que me quería quitar lo antes posible, vengarme de él, y pasar una velada con un par de chicos atractivos y que pasara lo que tuviera que pasar, yo desde luego me iba a dejar llevar.
Cuando terminé de vestirme con aquel conjunto tan provocativo, me sentí tremendamente sexy, lo cual me dió seguridad para seguir con mi aventura particular, salí de casa y me dirigí hacia mi fantasía. Cuando llegué estaban los dos hablando en la barra del pub, se conocían de la oficina y de vez en cuando solían quedar para tomar unas copas por la ciudad buscando guerra.
Pero aquella noche iba a ser diferente para todos, incluidos ellos. Ambos me saludaron de forma muy cariñosa, les comenté que su jefe, el cabrón de mi novio, estaba de viaje y me apetecía salir a dar una vuelta y como no conocía a nadie, les dí un toque. No parecía que sospecharan nada.
Estuvimos hablando de temas diversos, en especial Miguel, que era mas hablador, y nos contaba sus teorías sobre el liberalismo sexual, incluso de intercambio de parejas hablamos, jejeje aquello me puso muy caliente¡¡¡¡.
Notaba sus contínuas miradas en cada rincón de mi cuerpo, eran miradas de deseo pero sabiendo que era la novia de su amigo, y que era terreno cercado, a no ser que yo les diera rienda suelta...y eso sucedería muy pronto.
Nos fuimos a comer algo a un restaurante cercano en el que hacían unas fondues riquísimas, nada mas llegar a nuestra mesa me situé en medio de ellos y comenzamos a pedir la cena. Sentía sus muslos cerca de los míos, ya que la mesa era muy pequeñita y baja. Mark llevaba una camisa blanca de lino con un par de botones desabrochados, que dejaban ver parte de su pecho musculoso, y unos pantalones de pinzas; Miguel vestía unos pantalones piratas negros con una camiseta roja ajustada, marcando musculito.
Les empecé a calentar comentándoles que me gustaba comer de todo, con cara de pilla, y que pidieran por mi, que seguro sabían lo que mas me gustaba. Los roces con sus cuerpos me estaban poniendo cachonda, al hablar solían ponerme su mano sobre mi hombro o mis muslos, yo por supuesto hacía lo mismo, incluso bromeaba con Mark poniendo mi pierna sobre las suyas, dejando ver lo que quedaba sin ver de pierna, que no era mucho. Miguel me susurraba al oido diciéndome lo guapa que iba, mientras Mark continuaba tonteando con mi muslo. En uno de esos movimientos de piernas, noté sin querer como estaba de empalmado, sentí un escalofrio desde los tobillos hasta el pecho, aquello tenía un tamaño que nunca había visto, y aunque yo no le doy mucha importancia, siempre había sentido curiosidad por tener entre mis manos...y piernas una polla así.
A todo esto seguíamos comiendo, pinchando el pan y mojándolo en el queso, cada bocado me imaginaba que era alguna de sus pollas y lo saboreaba como si fuera una de ellas, haciendo soniditos para llamar su atención. Sentir sus cuerpos tan cerca del mío me estaba volviendo loca y les dije que me estaban calentando mucho y que las consecuencias podrían ser imprevisibles. Miguel me miró fijamente, y me guiñó un ojo, mientras pasaba su suave mano desde mi rodilla hasta casi la ingle. Aquello fue definitivo. Pagué la cuenta, simplemente porque me apetecía llevar yo el mando.Por la mañana había reservada una habitación en las últimas plantas del Hotel Arts, para el que no lo conozca, es un nuevo edificio decorado de forma futurista, situado cerca de la costa, con habitaciones de ambiente minimalista, materiales nobles y grandes cristaleras que mostraban el mar azul en todo su esplendor.
Llegamos al hotel tras un corto trayecto en el coche de Miguel, que aproveché para volver a notar lo que Mark tenia bajos esos pantalones, me estaba volviendo loca. Me dieron la tarjeta de la habitación que estaba en la planta 13 y cogimos el ascensor. Desde que tenia uso de razón me habían llamado tremendamente la atención los ascensores acristalados que se desplazan por fuera de los edificios, pensaba lo morboso que debía ser juguetear en ellos con tu chico a simple vista de cualquier persona. Así que les cogí a cada uno de la mano y me los llevé para adentro. Planta 13.Pensé que no tenía mas de un minuto y lo tenía que aprovechar, se cerraron las puertas me puse de rodillas, bajé las cremalleras y cogí las dos pollas con mis manos, estaban bien duras, especialmente la de Mark, al menos medía 20 centímetros pero lo que de verdad me sorprendió fue su grosor, empecé a mover una mientras la otra me la llevaba a la boca, podía oir sus gemidos y ver sus caras de sorpresa, chupaba compulsivamente cada uno de esos maravillosos miembros desde la punta hasta tocar con mis labios sus huevos, era una sensación maravillosa, una fantasía cumplida.
Para cuando se abrieron las puertas yo seguía agachada y mis dos hombres con la polla fuera, sin costarme un pelo, me incorporé sin soltarlas, y busqué la habitación. Entramos, y la verdad es que no me acuerdo muy bien de cómo era aquella habitación, sé que tenía una cama inmensa enfrente de la entrada, pero poco mas. Solo les dije una cosa: “hacerme disfrutar, que yo me dejaré hacer lo que querais”
Miguel me empezó a quitar la ropa muy despacio, tenía la sensación de que no quería que fuera un polvo de media hora, sino que teníamos toda la noche por delante, me besaba el lóbulo de la oreja suavemente, bajando por el cuello y la nuca, a medida que me iba quitando la blusa y el sujetador. Mientras, Mark se había desvestido y había dejado a relucir un cuerpo musculoso, de muchas horas de gimnasio, pero su polla era lo que mas resaltaba, estaba totalmente erecta, apuntando hacia mi, con el capullo rosa, me recordó por un instante a la polla de Nacho Vidal, el actor porno predilecto de Gustavo, muy despacio se fue acercando, y empezó a besarme suavemente, cogiendo con sus grandes manos mi cara y acariciando mi pelo.
Miguel me tumbó suavemente sobre la cama y empezó a chupar mis pechos redondos y firmes, pasaba su lengua húmeda por mis pezones rosados dando vueltas a su alrededor, él estaba ya desnudo y dejaba ver un culo grande, como los que me gustan a mi, donde se puede agarrar, intentaba llegar a él, pero en la posición que estábamos me era imposible. A su vez Mark ya estaba entre mis piernas, su lengua juguetona se movía de arriba abajo y en pequeños círculos sobre mi clítoris, con mucha suavidad. Estaba empapada, muy cerca del orgasmo, era una sensación increíble, tenia a un hombre chupando mi conejito y a otro recorriendo mi pecho, los dos para mi y faltaba lo mejor......
Mark no dejaba de chuparme, lo hacia como nunca antes lo había hecho alguien conmigo, movía su lengua muy rápidamente y de vez en cuando introducía un dedo en mi vagina, muy despacito, a la vez con mi pie podía notar su pene cada vez mas duro. Miguel abandonó mis pechos y se puso de rodillas a un lado, me incorporé y cogí su pene con mi boca directamente, me llenaba la boca en cada movimiento de cadera. En ese momento llegó mi primer orgasmo, con una polla en mi boca y chupándome el coño, fue una explosión, una sensación indescriptible y que si tenéis oportunidad de experimentarla, hacerlo.
Ellos no pararon, y yo no quise que pararan, a pesar de haber sido uno de los mejores orgasmos de mi vida, necesitaba mas, Mark introdujo su enorme pene en mi conejito y empezó a moverse con una soltura que me sorprendió, se encontraba encima mío y yo seguía con la polla de Miguel en mi boca, ahora tumbada.
Después de unos minutos, Miguel me dijo al oido que si la putita estaba preparada, le miré como nunca lo había hecho, me encontraba fuera de si, me daba igual lo que hicieran, en ese momento me hubiera follado a todos los hombres que hubieran aparecido por la habitación. Pero a lo que se refería él era a recibir una polla mas.
Cambiaron de posición, Mark me cogió en vilo para que Miguel se tumbara debajo de mi, con una facilidad increíble me introdujo su pene en mi culo, solo lo había probado unas pocas veces y nunca me había acabado de convencer, ya que me sentía insegura y no solia relajarme, pero fue muy distinto, entró en mi sin ninguna dificultad. Mark metió el suyo en mi coño y en ese momento me vino otro orgasmo, sentirme llena por mis dos agujeritos, uffff fue bestial y no pude evitarlo. Quería mas, aunque me sentía ya muy cansada.
Ellos se empezaron a mover cada uno a su ritmo, embistiéndome en cada sacudida, yo me movía al ritmo que ellos me daban, en realidad yo ya no estaba allí, estaba muy lejos, en el paraíso. Me pusieron a 4 patas y cambiaron de agujerito, eran unos amantes increíbles, paraban cuando me acercaba al orgasmo y seguían follándome al poco tiempo, tras unos minutos, creo que sentí un orgasmo múltiple, nunca lo había sentido antes, fueros varias pequeñas sacudidas seguidas, estuve temblando casi un minuto mientras seguían sus dos increíbles pollas dentro de mi.
Mark me preguntó que donde quería recibir su leche, les dije que se corrieran los dos a la vez sobre mis tetas, así que se situaron cada uno a un lado de la cama y yo tumbada boca arriba tocándome los pechos, mientras ellos se masturbaban cada uno a su ritmo. Eso les puso a 100, mis tetas eran bastante grandes y mis manos pequeñas, así que la visión que tenían, rápidamente les hizo correrse. Recibí varios chorros, con una mano lo empecé a tocar, y a untarme su leche sobre los pezones y con la otra me tocaba el clítoris, ellos seguían corriéndose y gimiendo de placer, ahí me vino mi último orgasmo, el mejor de todos y ya no me acuerdo de mas.
A la mañana siguiente me desperté por la luz que entraba desde la ventana que miraba al mar, estaba desnuda y pegajosa, con la ropa tirada por toda la habitación y ninguno de los hombres con los que tanto había disfrutado allí. En la ventana había un post-it amarillo pegado, me acerqué a él:

“Espero que te haya gustado mi regalo”
Gustavo

Un pequeño capricho

Dentro de mis caprichos y fantasías como salida, tengo el deseo de crear una sección de relatos eróticos. No soy muy apta en la materia pero intentaré aportar mi granito de arena.
Sin embargo, he empezado por lo más fácil -o lo más difícil según se mire-.
Me he dirigido a una serie de personas que sé que estarian dispuestas a colaborar y que además lo harían genial.
Y la cosa está dando su fruto. Ya he recibido el primer relato, que publicaré aquí en breve. No adelanto nada más.
Si algún día llega a haber un número considerable, es posible que me lanze a editarlos incluso.
Sigue lanzada la oferta para todo aquel que quiera pasar un rato divertido escribiendo y quiera publicarlo.
Los relatos deberian ser libres, tanto como vuestra imaginación. Pero, creo que deberían cumplir dos requisitos mínimos:
- ninguno de los protagonistas será un menor o un animal que no sea bípedo.
- el relato debe excitar a quien lo escribe.
Adelante, ánimos y espero que todos disfrutemos con este caprichito mío.

domingo, 14 de febrero de 2010

14 de febrero



Hoy todo el mundo que está enamorado se felicita, se hacen regalos, se hacen carantoñas.... y hasta en los blogs hay una bonita referencia a ellos.
Así es que yo felicitaré hoy el día a aquellos que NO estamos enamorados, que no creemos que volvamos a estarlo nunca probablemente, pero que seguimos sintiendo (afortunadamente) esa especial sensibilidad a flor de piel.

sábado, 13 de febrero de 2010

Dos cosas a la vez

Hablaba con un amigo sobre el eterno dicho de que un hombre no puede hacer dos cosas a la vez.
Era una conversación pseudo-amistosa, pseudo-cultural.....y en mitad de la conversación, me envía este video. Me dice: "toma, para que digas que un hombre no puede hacer dos cosas a la vez".
El muy jodío me ha provocado sueños eróticos toda la noche. Me fui a dormir con la imagen de la "chica de arriba".....y todavía hoy vuelvo a alterarme al volver a verlo.

Como en las cosas de riesgo, no intentar hacerlo en casa salvo que el chico esté bien equipado y sea musculitos y además que la chica de arriba sea de peso ligero.





video

viernes, 12 de febrero de 2010

Carnaval


Un original disfraz casaero de ORUGA

jueves, 11 de febrero de 2010

Soy una "Gran" chica




Reivindico el derecho de los y las que estamos bien entraditos en carnes a una sexualidad libre, sin cortapisas, sin tapujos, sin complejos ni tabúes.



Es fácil decirlo, lo sé. Yo tengo mis complejos, y aunque he intentado que no condicionasen en exceso mi vida sexual, he de reconocer que sí la ha afectado de alguna manera.



Los obesos tenemos órganos sexuales como el resto del mundo, y funcionan de la misma manera. Nos excitamos igual, sentimos placer y, lo que es muy importante, también logramos darlo, de igual manera que cualquier otra persona.



Quizás nos cueste abrirnos (y no digo de piernas), quizás nos sintamos observados, quizás temamos al ridículo sobre todo si no estamos con una pareja estable...pero todo eso se ha de superar.



No quiero hacer apología de la obesidad. Diría que hay que cuidarse, hacer un poco de dieta, algo de ejercicio,....pero si se es obeso, eso NO ha se ser motivo de abstinencia sexual.



Esta salida que soy yo también tiene su puntillo de ternura. Me he acordado ahora de una escena que vi hace un tiempo y que logró excitarme a la vez que sensibilizarme y emocionarme.



Estaba yo sentada en la terraza de una cafetería en un centro comercial. En una mesa cercana había un grupo de gente, parecían familiares entre sí. Entre este grupo había una pareja, un chico y una chica jóvenes, besándose y haciéndose carantoñas. La chica era excesivamente entrada en carnes y el chico era un poco esmirriado.



En un momento dado, el chico introdujo su mano por la cintura del pantalón de ella, por el trasero....la chica pareció estremecerse y le correspondió con un largo, profundo y húmedo beso.



Una niña pequeña vertió un zumo, los padres se levantaron para minimizar el estropicio, el abuelo se fue para el lavabo....hubo un momento de pequeño revuelo que el chico aprovechó para pasar su mano por entre el pantalón de ella, esta vez por delante, y vi cómo empeza a acariciar lo que yo me imaginaba como un ya húmedo y ardoroso deseo de ella.



Yo me estaba encendiendo, menudo subidón! Afortunadamente (o no) pararon, había muchísima gente delante incluidos menores. Mi subidón tardó unos minutos en serenarse para pasar a ser invadida por una sensación muy parecida a la ternura....una chica gorda- una Gran chica- despertando esa pasión y ese instinto sexual. Fue increíble.







martes, 9 de febrero de 2010

Un regalo sugerente





Se acerca el Día de los Enamorados; una tontería comercial que se inventaría San Corte Inglés, supongo.


No digo que esté mal estar enamorado, que difícil es estarlo durante mucho tiempo. Pero por qué celebrarlo un día en concreto? No está uno enamorado -cuando lo está- todos los días del año?


Por si acaso, aquí os dejo una sugerencia de regalo, para chico. Es original y sexy.


Quizás alguno se pida la talla XXXL para tenerla más grande! (la camiseta, digo).


lunes, 8 de febrero de 2010

Sacarino

El otro día un compañero de trabajo me dijo: Soy sacarino. Dije: “cómo?”.
Y me dijo: “Pues eso, que me he hecho la vasectomía, que como la sacarina, endulzo pero no engordo. Yo lo voy diciendo por ahí, por si cuela”.
Me quedé estupefacta. El susodicho está casado, aparentemente felizmente casado. El sacarino en cuestión tiene bastante confianza conmigo, pero yo no sé hasta qué punto.
No sabía si me estaba tirando los tejos o no. ¿Se trataba de una proposición deshonesta? No creo, yo no debo ser su tipo, de eso estoy casi segura. Pero si no insistió más, es que seguro que yo me confundí.
La verdad es que el Sacarino tiene un buen polvo. Enseguida mi mente calenturienta me llevó a imaginar cómo el dulce desendulzado me sacaba el jersey, me bajaba los pantalones y las bragas y me tiraba sobre mi mesa lanzando todos los papeles al suelo y se dedicaba a mí por completo.
Me costó mantener la compostura, que ni mis ojos ni mis manos ni nada delatasen lo que estaba pensando mientras hablaba con él de temas triviales.
Querido A., alias Sacarino, nunca imaginarás la de polvos que he soñado contigo! Eres uno de mis personajes excitantes.

domingo, 7 de febrero de 2010

Presentación

Esta página está en construcción. Disculpad las molestias.


Por circunstancias personales, laborales y sociales de mi entorno me veo forzada a ser una salida sin remedio. No es que esté salida las 24 horas del día, pero sí muy a menudo. Y encima, es una sed que no puedo saciar. No es que yo sea insaciable, es que nadie me da de beber.

Esta página sólo pretende ser (al menos de momento) una vía de escape para esas cosas que se me pasan por la cabeza y no puedo transmitir libremente en otro lugar: quizás obsesiones, fantasías, complejos, deseos,….en cualquier caso, es mi salida de emergencia, donde me refugiaré cuando tenga algo que decir a este respecto.

Espero que mis catástrofes mentales sean compartidas con alguien y no sentirme a veces como un bicho raro. Queda todo el mundo invitado a participar y a colaborar.