lunes, 23 de septiembre de 2013

Por negocios o placer



Cuando el jefe nos dijo que teníamos que pasar dos semanas en Frankfurt, nunca pensé que Berta, mi compañera de despacho(bajita, de hermosos ojos marrones y un poco rellenita) me mostraría un mundo nuevo e inquietante, ni que pasara durante un tiempo a ser la única dueña de mi voluntad.
Después del primer día de trabajo, tedioso, rutinario aún en otro país y cuando el taxi nos traía de vuelta al hotel, sentada a mi lado por primera vez tan cerca, pude ver cómo bajo su blusa semitransparente y bajo un (ahora lo noté) tremendo escote palpitaban unos voluminosos pechos e incluso me pareció vislumbrar las rugosidades de unos oscuros y enormes  pezones.
Ella nunca me había mirado así. Sí, cuando levanté la vista de sus pechos Berta me miraba fijamente con una sonrisa burlona y sin ninguna clase de rubor, me dijo: “ ¿Te gusta lo que ves?
 Acto seguido abrió sus piernas , embutidas en una falda ahora muy subida, mostrándome su pubis al que a duras penas tapaba la tira de un tanga que se veía engullida por unos voluminosos labios mayores.
Yo sentí que la cabeza me ardía a la vez que noté una tremenda presión en mi entrepierna. Berta sonriente acarició mi pene por encima del pantalón definiendo el tronco palpitante que se extendía, pegado a mi vientre, hasta tocar el ombligo.
Ella dijo: “Por ahora ya es suficiente. Luego te llamaré y subirás a mi habitación”.
Sin dudarlo asentí automáticamente, experimenté una sensación muy agradable al saber que Berta había tomado el mando y tanto mi sexo, absolutamente inflamado, como mi enfebrecida conciencia se sometían a su mandato.

Fue una espera larga. Después de pedir la cena en la habitación que apenas probé y de que mi erección, ya desaparecida, hubiera dejado paso a una sensación de fuerte pesadez en mis testículos,  por fin una llamada muy escueta:  “Te espero”.
Cuando entré en su habitación ella me recibió semidesnuda, vestida tan sólo con unas bragas tanga tan altas de tiro que incluso cubrían parte de su vientre, eran de color negro al igual que unas botas altas de cuero por encima de las rodillas con enorme tacón; el volumen de sus tetas era increíble y me moría por tenerlas, grandes, caídas sobre su torso.
Ante la visión de mi compañera quedé estupefacto, lo que primero reaccionó en mí fue mi polla con una vigorosa erección. Ella la notó en mi rostro e inmediatamente cerró la puerta tras de mí y me dijo que me desnudara. Yo, aunque aturdido, me apresuré a hacerlo atropelladamente. No deseaba nada que ella no me pidiera, sólo estaba atento a cumplir sus órdenes y así lo hice. En cuanto estuve desnudo me ordenó que uniera mis manos en mi espalda atándome las muñecas por detrás. Me hizo permanecer de pie, erguido, separándome las piernas y con los brazos detrás atados. De esta forma mi sexo, muy inflamado, quedaba totalmente expuesto. Ella me dejó así, ordenándome que no me moviera pasara lo que pasara. Berta tomó asiento en una silla justo enfrente de mí, muy cerca, y mirándome fijamente empezó a acariciarse sus enormes pezones tirando suavemente de uno de ellos.


Mientras ella se reía pude observar cómo la humedad de su sexo había empapado el breve tejido de su tanga y también cómo de su coño pendían hilos de fluido que impregnaban la silla donde estaba sentada. En ese momento se levantó, se quitó las bragas. Sin dejar de mirarme con sus hermosos ojos marrones, sin dejar de sonreír burlonamente, se sentó de nuevo levantando y abriendo al máximo sus piernas, exhibiendo su pubis rasurado y rebosante de unos  labios hinchados, labios que ella abrió con sus manos mostrándome su vagina y su clítoris prominente y rotundo. Siempre sin dejar de sonreír agarró su erecto clítoris y se masturbó suavemente de arriba abajo, ya que el tamaño se lo permitía.
Toda esta visión de Berta empapada me provocó una extraña eyaculación sin orgasmo. De la punta de mi pene empezó, con lentitud, a brotar semen que iba cayendo al suelo. No podía más. Entonces supliqué que me follara. Ella soltó una carcajada y dijo:
-Tranquilo, sé cómo solucionar eso.

Se acercó, mis huevos colgados e hinchados me iban a reventar y ahí fue precisamente donde ella se fijó y tras agarrarlos con una mano y retorcerlos me propinó un golpe seco con su rodilla. El dolor fue insoportable. Caí de rodillas y ella, sujetándome la cabeza mientras me besaba, me susurró:
Nunca más soltarás una gota de semen sin mi permiso.
Al poco tiempo el dolor pasó a ser una sensación cálida en mi bajo vientre que aumentó de nuevo mi erección. Me ordenó que me tumbara y teniendo mis manos atadas a la espalda, ella posó su sexo en mi cara y desde la nariz hasta mi barbilla fue refregando su vulva sobre mi rostro. Yo tragaba golosamente sus fluidos pero eran tan abundantes que casi no daba a hacerlo.
Ella se mantenía a horcajadas sobre mí. Dulcemente cabalgaba cuando empezó a gemir cada vez más fuertemente. Yo intuía ya el final de todo esto. En esos momentos mis huevos ejercían una presión ya insoportable, cuando de pronto ella paró apretándose fuertemente contra mi boca. Tras un largo instante emitió un fuerte suspiro a la vez que un torrente de dulce jugo cayó directamente en mi boca.
Inmediatamente inició una serie de fuertes convulsiones, con bruscas e intermitentes sacudidas que me giraban el cuello,violentamente.

Su sexo me golpeó en la cara con rudeza durante un rato y casi no podía respirar.
Cuando abandonada a un orgasmo severo me apretaba entre sus muslos, me asfixió, me golpeó con sus puños en mis doloridos huevos, me arañó presa de un arrebato incontrolable. Y tras medio minuto de sacudidas se dejó caer exhausta hacia un lado quedándose dormida o en un dulce letargo aproximado de diez minutos.
Durante ese período y contemplándola derrumbada, mojada, con sus pechos desparramados sobre mis pantorrillas, estuve a punto, varias veces, de correrme, pero recordé sus órdenes y me contuve.
Ella despertó y me miró. Sonrió. Se puso sobre mí y, a la vez que se sentaba sobre mi polla y empezaba una serie de subidas y bajadas, follándome con su enorme y lubricado coño, sabedora de que no aguantaría más embestidas, se retiró y agarrando mi polla y tras ponerla encima de su lengua me ordenó correrme. Yo lo hice, sobre su boca resbaló un gran torrente de semen.
Ella, divertida, me miraba y de tanto en tanto, con la punta de la lengua lo tragaba mostrándomelo.
Cuando me hube corrido me limpió con esmero lamiendo todos los restos de leche de mis huevos y muslos y los tragó mostrándomelo con deleite.



Desde entonces cuando trabajamos en la oficina no dejo de estar pendiente de sus comentarios, y no es raro que experimente fuertes erecciones cuando ella me pide que le archive algún expediente o que le alcance la grapadora.

Este relato ha sido cedido para el blog por una persona que es muy especial para mí, porque me pone de cero a cien en segundos.

36 comentarios:

  1. Ay!!! Que daño...
    Solo imaginar el golpe en los huevos... me corta todo.

    Beso.

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    1. Teo, pero en este caso el sujeto era tan y tan sumiso, que supongo que hasta ese dolor era placentero si provenía de ella, no? De todos modos, yo soy de estrujar los huevos, pero despacito, con cariño jejeje. Beso

      Ssshhh, bueno, yo no he viajado nunca con mi jefe, ni con ningún compañero de trabajo. Esto sólo es una ficción, y ni siquiera es mía. Petonets.

      Y repito: alguien sabe por favor, cómo cargarme esta ventanita y poder volver a contestar comentarios uno por uno?

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  2. Un fifty fifty que es diu, oi?
    A mi tb m'agradava anar de viatge amb el jefe, sempre et podies endur alguna sorpreseta...

    Molt bon relat!!

    Petonets Bonica!!

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Ufffffff ya sabes mi opinión.

    A tus PIES

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  4. Es lo que tiene el sexo con compañeros de trabajo. Demasiado morbo para un ser humano...
    Sobre el formulario de comentarios, supongo que tengas que ir a configuración de bloguer y cambiar el tipo de formulario al que tú quieras. Yo nunca lo he cambiado, pero supongo que ahí se pueda modificar.
    Besos.

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    1. Elvis, el sexo con compañeros de trabajo es morboso, morbosísimo, pero también puede acarrear graves consecuencias.
      En cuanto a los comentarios, nunca lo he tocado. Ahora sigo viendo una ventanita rara, pero por arte de magia me permite contestaros uno a uno. Mientras me aclare, no huiré de blogger. Besos.

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  5. MENUDA COMPAÑERA DE TRABAJO,,, LO MALO ES LO DE LOS GOLPES EN LOS HUEVOS...
    UN BESAZO BELKIS!!!

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    1. Lord Shadow, ¿y si fuesen unos suaves golpecitos? jejeje. Besazo

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  6. A la companya si que l'hi anava el frankfurt.....però el preferia una mica més aixerit. Vaig a buscar feina a frankfurt.

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    1. Joan Gasull jajajaja. No, hombre, quédate aquí...después de todo, la prota es de aquí. Petonets.

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  7. Si mis compañeras de trabajo me pudiesen hacer eso, se me pondrían los pelos de punta, por dié, también te digo que sólo se me pondrían de punta los pelos :-P.

    Además en ese ámbito estoy acostumbrado a mandar, que es como mejor funcionan las cosas :-)

    Respecto a los golpes... pues no, no, no hay trato, jajaja. Y lo de eyacular sin orgasmo no lo conozco, pero sí orgasmear sin eyáculo

    Un besito en la nariz :-)

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    1. Sbm, yo estoy segura de que más de uno se dejaría golpear de esa manera. Tampoco estoy segura yo de si yo podría ser la golpeadora.
      Gracias...mi nariz te lo agradece! Beso.

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  8. jajaja..así da gusto hacer viajes de trabajo, coñe...que suerteeee

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  9. Por la dominación llegarón a gozar.
    Si se pudiese descubrir los pensamientos de muchas personas que nos rodean nos somprenderiamos.

    Un abrazo.
    efe

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  10. Uffff le golpeo las bolas asi a mi chico y lo mas probable es que me ponga en portugal sin necesidad de coger un avion, buen relato amiga, entiendo que quien lo escribio te ponga de cero a cien en segundos, segun escribe no me extraña

    besitosss

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  11. SirenayMusa, gracias, se lo notificaré a su autor. Yo no lo encuentro tan rudo.

    Efe, cierto; yo me sorpendí mucho cuando me pasaron este relao jejeje. Un abrazo

    Adis, creo que los golpes hay a quien les gusta. Besos

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  12. Anónimo, me llamas cobarde porque no publico tus comentarios cargados de ira e insultos hacia mí.
    No lo hago por dos razones: la primera es que aquí nadie va a insultar a nadie, por mis ovarios!
    Y la segunda es porque no me da la gana, y punto

    Cobarde eres tú: que te escondes bajo un anonimato para insultarme y criticarme. ¿Quién es más cobarde, eh? ¿Por qué no me dices lo mismo por correo, donde pueda decirte lo que pienso? Claaaro, porque eso me haría saber definitivamente quién eres.
    Y otra cosita: ¿qué te crees que sabes tú de mí? ¿Que soy gorda? Sí, vaya, eso ya lo he dicho aquí. Aunque ya no tanto, fíjate tú.
    Lo demás que crees saber es de Belkis, no es mi vida.
    Céntrate en la realidad, patétic@!

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    1. La indiferencia a esta clase de personas, suele ser más efectiva, querida Belkis.

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  13. Teo, soy capaz de amar y creo que hasta de odiar. Pero es muy difícil que alguien me resulte indiferente. Si le contesto a esta persona es para que vea, que no es que no la lea, es que no la publico porque no publicaré nunca insultos, ni hacia mi persona ni hacia nadie de los que por aquí os movéis.


    Anónimo, da la cara. Mi correo belkis.cabeza@gmail.com. Pero creo que tienes hasta mi tlf, si no me equivoco. No dices que tú me insultas a la cara...hazlo!

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    1. Un indeseable tiene tu teléfono y yo no... mal, mal... muy mal... jejeje.

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    2. Teo, empiezo a sospechar que no es un sino una indeseable.
      Y que tú no lo tengas es por varias razones: a)no me lo has pedido. b) no tengo watshapp y c) que estás ya muuuuy pillao jejejeje

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  14. Madre mía que entrada.... La mejor del blog, en mi opinión! Es muy muy morboso....
    Besos :-)

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    1. Amowhor, para una que te gusta va y no es mía!!! ains. Besos

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  15. Caray, vaya relato tan excitante, ojala alguna chica de la oficina sea igual que Berta, bueno y que ademas pueda conocerla de esa forma, siempre me ha excitado una chica que ordena, aunque eso del golpearme los testiculos no se si lo aguantaria jaja.
    Saludos y gracias por compartir tan excitante relato, creo que ha subido la temperatura, jaja

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  16. Sexo y Fetiches, lástima, creo que yo no me parezco a Berta, jajaja.
    Cuando alguien accede a regalarme amablemente un relato para el blog, una de las condiciones es que el autor o autora disfrute escribiéndolo, porque eso luego se transmite en su lectura. Y sí, a mí también me subió la temperatura. Saludos!

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  17. Me encanta lo que escribes, y como lo escribes. Animo, y a por ellos que son pocos y cobardes.
    Ah, lo siento no tengo ninguna cuenta y debo publicar como anónimo. A ver si un día de estos lo soluciono.

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    1. Anónimo, gracias!. Te diré algo; puedes seguir escribiendo como anónimo si así lo deseas. Vetar la entrada a los anónimos es algo muy fácil de hacer, pero yo no quiero hacerlo.
      Y si no te gustase como escribo, te seguiría publicando como anónimo igualmente.
      Lo que no permito es los insultos, la arrogancia, la falta de educación...y menos aún de alguien que se crea que me conoce.
      Saludos y bienvenid@

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    2. Encantadora.
      Saludos desde el este de este país ...

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  18. Hola Belkis
    Pues entonces cuentame como eres tu.
    Y por cierto me gustaria regalarte un dia algun relato, no digo cuando porque aun no lo escribo jaja.
    besos

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  19. Sexo y Fetiches, yo soy, resumiendo, una mujer normal y corriente.
    En cuanto al relato, será un placer. Siempre que alguien participa del blog, siento una especie de....orgasmo, sí, es algo así jajaja. Besos.

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  20. ok, una mujer normal y candente, muy bien :)
    Pues en cuanto pueda escribire algo; literalmente sera un placer provocarte un orgasmo jaja
    besos

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  21. Este relato me resultaba de lo más estimulante mientras lo leía.
    Sobre todo porque en unas semanas tengo que hacer un viaje por trabajo, y la inspiración nos puede venir de cualquier sitio... o lectura.
    Buena elección, Belkis; me ha gustado mucho.

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    1. Milady, ojalá hay un rato en ese viaje para algo interesante.
      En mi caso, sólo fue un relato y ni siquiera es mío jejeje. Beso.

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Me excitan las palabras... así es que no olvides dejar alguna.