¿Relaciones sexuales en el ámbito laboral, sí o no? Y no me refiero como ámbito a lugar físico, a ese sitio donde vamos a trabajar cada día (los que aún trabajamos), porque esto aún tiene un morbazo impresionante. Casi seguro que más de uno ha fantaseado con tener sexo en su lugar de trabajo. Al menos yo lo hago a menudo…decidme que no estoy enferma!
Como ámbito laboral me refería a tener relaciones sexuales con un compañero de trabajo. Ese compañero-a que un día, por alguna razón, dejas de ver como el camarada, como el compañero de fatigas,…y empiezas a verlo como un hombre (o una mujer). De pronto, ya no te paras a pensar en su trabajo, o en el tuyo, sino que lo imaginas en situaciones más comprometidas.
Ese compañero con el que ya empieza a resultarte difícil mantener casi cualquier tema de conversación; porque, mientras él te habla de recortes presupuestarios, o de movilizaciones laborales, o incluso del tiempo que hace hoy, tú lo estás imaginando en tu cama, lo imaginas desnudo, te preguntas a qué sabrá su piel, fantaseas con un montón de posturas, intentas adivinar cómo será su gesto en pleno orgasmo,…en fin, la imaginación a veces parece no tener límites.

No seré yo quien se atreva a afirmar rotundamente o negar firmemente si son recomendables o no las relaciones sexuales entre compañeros, entre otras cosas, porque no he tenido ninguna experiencia de ese tipo….AÚN.
Creo que las ventajas son todas aquellas que aporta el sexo en general. Y en concreto, pues que puedes llevarte de coña con un compañero con el que ya te llevases bien previamente.
Los inconvenientes…básicamente son laborales y podrían surgir con el tiempo: si uno de los dos es un superior jerárquico del otro, o si uno puede incidir laboralmente en las responsabilidades o tareas del otro,… Y un gran inconveniente sería que te pillasen, pero esto no tiene por qué pasar.
Yo trabajo en una empresa bastante grande y tengo varios compañeros a los que me follaría a la mínima insinuación por su parte, ya que parece que ellos no pillan las mías. Pero especialmente a A.
A. me vuelve loca y se cuela en casi todas mis fantasías y mis momentos “íntimos”. Un día le desnudé un poco mi alma y otro día ya estaba deseando desnudarle entero y saborearlo de pies a cabeza. Pero no estoy segura de si él no se entera, o no hay reciprocidad o…lo más probable, no es libre. Y la parte de él que no es libre trabaja en la misma empresa, aunque en una sección diferente.
A. me vuelve loca y se cuela en casi todas mis fantasías y mis momentos “íntimos”. Un día le desnudé un poco mi alma y otro día ya estaba deseando desnudarle entero y saborearlo de pies a cabeza. Pero no estoy segura de si él no se entera, o no hay reciprocidad o…lo más probable, no es libre. Y la parte de él que no es libre trabaja en la misma empresa, aunque en una sección diferente.
Alguna vez unas compañeras y yo, mientras desayunábamos, hemos establecido rankings sobre cuáles son los tipos de la empresa que están más buenos, o los que parecen tener un mejor polvo, o aquellos por los que babearíamos por arriba y por abajo.
Yo suelo ser la que más se dispara, o la que más tipos menciona; creo que soy menos exigente que ellas, la verdad.
Pero al final, la conclusión siempre es la misma y ellas me acaban recomendando un “no te folles a nadie del trabajo” diciendo: “Donde tengas la olla, no metas la polla”.
Yo suelo ser la que más se dispara, o la que más tipos menciona; creo que soy menos exigente que ellas, la verdad.
Pero al final, la conclusión siempre es la misma y ellas me acaban recomendando un “no te folles a nadie del trabajo” diciendo: “Donde tengas la olla, no metas la polla”.