
miércoles, 30 de marzo de 2011
El último capítulo

lunes, 28 de marzo de 2011
Silueta

Foto cedida por Dr.Love
jueves, 24 de marzo de 2011
Cuerpo, melodía de amor
Según yo lo interpreto, habla de la búsqueda del amor a través del placer del cuerpo. O sea, al contrario de lo que solemos hacer habitualmente; primero nos enamoramos, y luego damos placer a nuestro cuerpo y al de esa persona de la que nos hemos enamorado.
La verdad, no sé cuál es la opción más acertada. Quizás la de Emmanuelle.
Creo que a algun@s os traerá gratos recuerdos esta canción.
Aliana, gracias por tu aportación para esta minivideoteca de canciones calentitas.
martes, 22 de marzo de 2011
Ya es primavera en Salida
Después de desayunar en la cafetería de la oficina, J. me dijo: "Eso se te descongestionaría si me la chupases".
Me quedé alucinada. Lo más fuerte que J. me ha dicho en muchos años ha sido "Mejoras con los años, como el buen vino". Yo le contesté "hay vinos que se pican" y quizás por eso nunca más hizo ninguna alusión a mi persona ni a la suya, ninguna conversación más allá de lo estrictamente laboral.
No me amedranté, a pesar de la falta de confianza, y le dije que de acuerdo, que le esperaba en los lavabos de la tercera planta (son los menos concurridos y por tanto había menos posibilidades de ser pillados in fraganti).
Yo llegué tan sólo un par de minutos antes. Nos metimos en uno de los servicios de caballeros, y echamos el pestillo.
Él no dejaba de mirarme, con cara de excitación pero se le notaba nervioso. Creo que aún no se lo creía.
Con mi voz afónica, le pedí que se relajara. Me senté en la tapa del wc, él estaba de pie frente a mí.
Desabroché el cinturón de su pantalón, bajé la cremallera y le ayudé a desnudarse de cintura para abajo. Sin siquiera tocarle, aquello empezó ya a tomar un volumen considerable.
Cogí aquella polla que se me antojaba dulce y deliciosa -aún sin haberla probado- entre mis manos y la acaricié, de arriba a abajo, con la presión justa que yo iba intuyendo que le gustaba, y realizando aquel gesto de acariciar en círculos con mi pulgar la punta sabrosa y rosada.
Foto cedida por Matías
Llegados a este punto, me gusta lamer mis dedos, endulzar mi boca con ese primer néctar, preludio del manjar que habrá de venir después. Si el sabor me excita por dentro, luego resulta más fácil excitarle a él, por dentro y por fuera.
No podía oler, el resfriado me robó ese placer, pero el sabor era arrebatador. Así es que agarré su frondoso trasero, le atraje hacia mí y metí su verga en mi boca.
Estaba caliente, herguida, dura....podía notar en mi lengua y en mi boca esas venas, hinchadas de placer, que parecía que iban a estallar de un momento a otro.
Foto cedida por Matías
Agarró mi cabeza y hundió toda su verga en mi boca, con violencia. Del impacto, creí notar su capullo en mi garganta. Por un segundo, sentí arcadas y deseos de vomitar. Él no dejaba de empujar, hacia adentro, hacia afuera, sin soltar mi cabeza, yo apenas podía respirar, pero no importaba demasiado....ver su rostro a punto de estallar, sentir su capullo a punto de reventar,...aquello era lo que yo más deseaba en esos instantes.
Y envite tras envite, acoplándose casi a la perfección el grosor y el tamaño de su pene a la cavidad de mi boca, estalló. Y sentí aquel manantial recorrer mi garganta, un torrente inmenso y cálido que acabó desbordándose por las comisuras de mis labios.
Realmente, creo que al cabo de unas horas yo ya respiraba un poco mejor. Y sí, soy una romántica; me gusta la primavera y me gusta recibirla con un capullo en las manos.
Nota: Dedicado a Matías por su "generosa aportación" y a Hielo, por el subidón de esta mañana.
lunes, 21 de marzo de 2011
Para madurit@s
sábado, 19 de marzo de 2011
Alucinada y excitada

En los últimos días viene sucediendo algo en la trastienda del blog que me está dejando totalmente alucinada, extasiada y muy excitada en ocasiones.
Quienes hayáis seguido regularmente el blog, sabréis que en alguna ocasión os he pedido alguna foto (generalmente, de una parte en concreto del cuerpo), pero no siempre dio resultado. De hecho, sólo hubo dos valientes que en alguna ocasión se atrevieron a mandar una foto para ser publicada.
Incluso yo, que antes era más recatada y pudorosa -¿o quizás conservadora?- he hecho y haré mis pinitos exhibiéndome.
- Las imágenes han de ser de cualquier parte del cuerpo, parte que se mostrará desnuda o semidesnuda. La parte la elegís vosotr@s.
Dicho todo esto…¿se anima alguien más a alegrarme la vista? Por cierto…si alguna chica se anima, decirle que las mujeres hasta ahora no me despiertan ningún instinto sexual, pero las condiciones para la publicación o no de las fotos serán las mismas.
Ah! Y de pareja también valen.
viernes, 18 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
Toda entera
...sin que sobre un pedazo de piel...
...castígame con tus deseos....
Ni te imaginas la de noches que he mojado mis sábanas, mis dedos y mis labios recordándote a ti, fantaseando con aquel y soñando con aquel otro
lunes, 14 de marzo de 2011
En el punto (2ª parte)
Llamaste a la puerta, nos presentamos y fui a darte dos besos en la mejilla, de cortesía, como cuando conoces a alguien, y tú me besaste en la boca, metiéndome tu lengua hasta la gargantilla. Una lengua suave, dulce, pero fuerte y arrebatadora...aquello prometía.
Tras quitarte la chaqueta, te sentaste en una silla y me pediste que me masturbara.
Mi cara debió reflejarte lo que estaba pensando y me dijiste: "Necesito ver cómo y dónde localizas tu placer".
Me tumbé en la cama. Me sentía un poco incómoda, pues la masturbación siempre la había practicado en solitario, o cuando lo había hecho en algún lugar público, siempre había sido procurando evitar las miradas curiosas.
Intenté concentrarme y me desnudé por completo. Me tumbé en la cama y empezé a acariciarme. Aunque me gustaba, creí que no podría pero vi cómo metías la mano por la cintura de tu pantalón y empezabas a tocarte, a acariciarte. Eso me animó, me excitó, sentí que yo te excitaba.

Te levantaste de la silla, viniste hacia la cama y tu lengua, la que percibí suave pero fuerte a la vez minutos antes, empezé a sentirla en el lugar donde más deseaba sentirla.
Tu lengua en mi coño, y en el punto más ardiente, empezó a generarme olas de placer inmenso. Cuando creí que estallaría en un orgasmo demoledor, empezé a decirte "ahí...sigue..." porque tu lengua encontró el punto exacto que en aquel momento era lo único real para mí.
No dije nada. Pensé que eras un capullo, aunque realmente eso ya lo pensaba antes. Pero dejarme así, justo en ese momento, fue una canallada.
Estaba tan enfadada que ni siquiera pude acabar lo que yo sola había empezado y lo que tú contribuiste a acrecentar.
Me puse una camiseta y cuando buscaba mis bragas alguien llamó a la puerta de nuevo. Eras tú. Otra vez. "¿Se te ha olvidado algo?"- pregunté enfadada pero intentando aparentar indiferencia.
"No- te dije- después de la putada que me has hecho, se me han quitado las ganas."
Acariciaste suave mi coño, que volvía a estar ardiendo, y me dijiste: "Tenía que dejarte con las ganas para que ahora tuvieras más. ¿Ves cómo ha dado resultado?"
Eras un capullo, pero tenías razón.
Tras desnudarte y conseguir con ello que se me excitaran hasta las pupilas, hiciste que pusiera mi culo en el borde de la cama, me tumbé hacia atrás y tú, arrodillado frente a mí, volviste al juego de que tu lengua exploraba todos los rincones de mi coño, húmedo y ardiente. Pero esta vez jugabas con ventaja, ya sabías dónde estaba mi punto más exacto, aquel por el que yo perdía los sentidos llenándome de sentido.
Por segunda vez, te retiraste cuando yo estaba a punto de correrme, y pensar que iba a hacerlo en tu boca me exaltaba interior y exteriormente.
Pero esta vez no te fuiste. Simplemente, te incorporaste un poco e introdujiste dos dedos en mi vagina, una entrada placentera.
Los curvaste y empezaste a acariciarme por dentro. Diferente. Tus dedos largos, suaves, acariciaban firmes, pero sin presionar, seguros y dulces a la vez.

No era posible. En aquel momento, no. Necesitaba seguir, seguir sintiendo. Creo que inconscientemente empezé a mover las caderas, y con tu mano libre me sujetaste. El placer no vendría por mi propio movimiento sino por el que simplemente dos de tus dedos estaban generando.
Y de pronto rozaste algo, algo que me hizo estallar, estremecerme, convulsionarme, gemir,....era un placer tan intenso que casi dolía.
Y mientras estaba gozando de aquel maravilloso descubrimiento sentí como una humedad, tibia y dulce, que era expulsada con fuerza, salpicando y salpicándome.

Cuando empezé a recuperarme, tuve que darte la razón: "Tenías razón. Existe el punto G. Espero saber encontrármelo sola".
-Si no te encuentras, o no te lo encuentras, llámame -dijiste.
Así eres tú, simple y tajante. No te contesté pero sabía que te llamaría. Es más, sabía que aquella misma tarde necesitaría más, mucho más.
¿Recuerdas cuando me sugeriste escribir algo así, sobre el descubrimiento del punto G? Creo que tú lo habrías hecho mejor.
jueves, 10 de marzo de 2011
En el punto (1ªparte)

Tú, hombre al que presupongo tremedamente experto en las artes sexuales y amatorias, mantenías firmemente que sí.
Yo, mujer, conocedora básicamente de mi propio cuerpo, mantenía que no.
En cualquier caso, yo mantenía que el punto G era aquel en que la mujer llega al máximo de placer, y que la mayoría de mujeres lo tenemos localizado en el clítoris.
Pero que gustos existirán tantos como personas, y probablemente alguna mujer tenga su punto G localizado en otro sitio, a saber: los pezones, el ano,...en cualquier parte.
Estas informaciones, y algunas que yo busqué por mi cuenta, parecen a veces contradictorias.
Era una situación extraña: no había romanticismo, no había morbo,...todo parecía una mera cuestión de localizar un punto dentro de mí que yo consideraba inexistente.