lunes, 14 de febrero de 2011

El día del amor


Día del amor, de los enamorados. ¡Qué bonito! ¿Y cuánto dura el amor? ¿Hasta cuándo dura el deseo?

Habrá respuesta para todo y para todos; cada cual nos basamos en nuestras propias experiencias. Pero hoy expondré una teoría; no sé si exactamente como me la explicaron, pero sí al menos como la entendí y como la recuerdo.
Porque me la explicó R., sentado frente a mi mesa, y yo le escuchaba pero no podía dejar de mirar sus maravillosos ojos azules, el primer brillo plateado de su pelo y no podía tampoco dejar de pensar en cómo sería verle desnudo, qué sentiría tocándole.

Pero al grano:

Según R., antropológicamente las parejas no pueden durar más de 10-12 años, como máximo.
Esto sucede así porque ya desde la Edad de Piedra, los primeros hombres no duraban ni eso con sus parejas. En este caso era por una cuestión vital: la esperanza de vida de aquellos hombres era muy corta, y por tanto, poco duraba también lo demás, incluida su relación con su mujer, con su hembra.

De alguna manera, es como si esto se hubiese quedado grabado en la memoria genética y por esta razón -simplificando mucho la explicación- sucede que cuando llevamos ese tiempo con nuestras parejas, las cosas empiezan a fallar.
También es por esa razón -entre otras muchas, claro está- por la que sufrimos la consabida crisis de los 40 (pero esto es tema para otro día).

Y esto me llevó a hacer unos cálculos:
Si parto de la base de que la gran mayoría de parejas que llevan 12 años de relaciones sólo follan una vez a la semana (suele ser el consabido sábado-sabadete), resultan aproximadamente unos 54 polvos al año.

Si concentrásemos esos 54 polvos en tres semanales (yo creo que está bastante bien esta media), nos daría un total de 18 semanas, o lo que es lo mismo, 4 meses y medio.

Si partiésemos de un cálculo de un polvo diario (todo un sueño para cualquiera, al menos para mí sí), nos daría algo menos de dos meses.

Los polvos de un año, bien repartidos, los hemos concentrado en algo menos de dos meses. Si esto lo multiplicamos por 12 años (que es lo que una pareja estable puede más o menos aguantarse, o estar medianamente bien), nos da un total de 24 meses.

Conclusión: se puede aguantar a tu pareja al menos durante dos años si te mantiene content@ sexualmente, a diario.

Parece frívolo, lo sé; en una relación hay mucho más que compartir que el sexo, pero si éste falla, tanto cuantitativa como cualificativamente, la relación se irá al carajo antes de lo previsto. Y creo que pocas relaciones se salvan.

A pesar de todo... feliz día a los que estéis enamorad@s.



sábado, 12 de febrero de 2011

La que más

Y he aquí otra más.
Creo que es la canción más calentita que he oído nunca.
Ésta quizás tenía que haber sido de las primeras, si hubiese un orden cronológico, pero no, no se trata de eso.
El orden de las canciones será tan caótico como mi vida sexual.
Esta canción me excitó muchísimo la primera vez que la oí; hasta llegué a pensar que no se podía cantar así, que había que estar sintiéndolo para gemir así.
(Te la hubiera cantado alguna vez, gimiendo incluso mejor, pero te fuiste.........)



miércoles, 9 de febrero de 2011

Informáticos (pasea por mi red)


Los informáticos me apasionan, son unos artistas de la tecla, suelen tener dedos ágiles, y suelen ser raros, parecer abstraídos a veces en su mundo de códigos y sistema binario, pero cuando bajan al espacio terrenal, son pura maravilla.
Algunos, sin embargo, se creen dioses o semidioses, por dominar un terreno en el que muchos sólo nos embarcamos como meros usuarios, y sin ir más allá de simples funcionalidades. Éstos, para mí, quedan relegados a un segundo, tercer o último plano. No me interesan los dioses en ningún terreno.

En mi trabajo tengo que recurrir de tanto en tanto a ellos. Por conveniencia profesional, por simpatía personal y porque a todos nos conviene, yo me llevo genial con ellos, vienen enseguida que les requiero y suelen solucionarme los problemas que les plantee.
Sin embargo, a veces tengo que pararles los pies. Ellos llegan y te dicen: “mira, esto es muy fácil, haces esto, picas allí, minimizas, entras allí, sales de allá, reseteas,…..” Total: te han echado cincuenta movimientos en el teclado, te han solucionado el problema, pero te has quedado a dos velas sin saber cómo lo han hecho. Y yo necesito saber el cómo, por si me vuelve a suceder.
Y les digo: “mira, esto es como el sexo. Hay que ser prácticos, eficientes, rápidos a veces si la ocasión lo requiere, pero por favor….empieza despacito, suave, con calma…..y déjame que te acompañe en todos los pasos”.
Se ríen –alguno se corta- pero empieza de nuevo, y esta vez lo voy entendiendo, y se culmina con el clímax (la satisfacción) de que logro solucionarlo por mí misma.

Me siento mimada por ellos, y ellos saben que es mutuo, aunque a veces es difícil repartir el mimo y las atenciones entre más de 150 compañeros. Me enteré recientemente que fui tema de conversación en su círculo, en sus desayunos; estuvieron debatiendo sobre mi cambio de aspecto físico, y verbalizando cosas que no se atreverían a decirme a la cara. Pero ahora que lo sé, cuando vuelvan a bajar a mi despacho, haré que sus explicaciones sobre procesos sean aún más detenidas, más relajadas.

Hace poco conocí e intimé un poco con otro informático, éste no de mi empresa. Éste me encendió y me apagó varias veces, me ha dejado el disco duro lleno de datos, recuerdos y sensaciones, casi logra cambiar mi sistema operativo, volvía loca todo mi sistema, y al final le dio al ESC(ape) y se largó.

Y hablando de informáticos…..si alguno, o alguien con conocimientos y paciencia está disponible, me gustaría que alguien me echase un cable (con instrucciones claras y precisas), para instalar aquí en el blog un mini-chat. Puede ser sencillo pues en principio sólo lo tendré de prueba una temporada. Si lo logro, luego vendrá lo difícil….que alguien quiera hablar conmigo públicamente, pero ése es un reto que tampoco me corresponde a mí.





domingo, 6 de febrero de 2011

Hasta la médula




Otra canción calentita más para la colección.
Ésta me llegó a sugerencia de Torrante (gracias, Torrante, por estos maravillosos minutos de sugestión).
No la conocía. Después de escucharla, veo que me gusta, me encanta.
No sólo me excita, sino que me emociona (hasta la médula). Excitación y emoción unidas…..mmmm…. es mi mezcla más explosiva.
El comandante de mi parte de delante………..¿algún comandante en la sala?