A pocos días para que acabe el año,
no puedo evitar (una vez más!) hacer un balance de lo que ha sido mi vida –y mis
consecuencias- en este año.
Laboralmente, supongo que no me puedo
quejar. Sigo teniendo trabajo, y eso ya es un logro. Ahora trabajo más horas y
en peores condiciones por menos sueldo, pero es lo que hay.
Familiarmente, todo sigue igual. Esto
es bueno a grandes rasgos, a pesar de que hay un asunto familiar al que no encuentro solución.
Económicamente, aquí todo son números
rojos. Más deudas, más intereses, más dinero invertido en sobrevivir y cada vez
menos ingresos. Cero patatero para quienes podrían evitar esta situación y no
lo hacen, y buena nota para mí, ea, que a pesar de todo aún no han conseguido
hundirme.
Sentimentalmente, bueno…. Aparte de
amor hacia los míos, cariño hacia algunos, afecto hacia otros…ninguna novedad.
No me he vuelto a enamorar, porque entre otras cosas, ni puedo ni quiero volver
a hacerlo.
Y sexualmente hablando, aquí he
tenido que echar cuentas:
Polvos que eché en el 2012: A (hablo
en pasado porque no queda ningún polvo que echar en lo que queda de año).
Número de penes que vi, toqué y
saboreé: B
Número de bocas que me saborearon
íntimamente: C
Número de hombres a los que deseo o he
deseado: D
Número de hombres que conseguí o
puedo conseguir: E
Excepto D, todos los números son muy,
muy bajos….estoy en números rojos! Porque claro, D no es el total de hombres
con los que he estado, sino sólo a los que he deseado. Si D es el número más
alto, de momento quiere decir que al menos ganas no me faltan.
B y C son muy bajos también, pero
resulta que B es mayor que C…uys, aquí algo falla! Realmente B no tiene por qué
ser igual a C, pero sería lo ideal y ya la repanocha si C fuese mayor que B. Pero,
salvo que sea un hecho voluntario en mi cuenta, no me da la gana de dejar a B
por encima de C.
E no tiene demasiado valor para mí.
Los hombres, al menos los que yo conozco, sóis esquivos y por tanto, este valor
depende tanto o más de vosotros que de mí misma.
En cuanto a D, me he propuesto
firmemente disminuir este número de cara al próximo año. Porque aquello de “querer
es poder” no es cierto, al menos no en este terreno. El primer y costoso paso
ha sido borrar de esta lista a algún sujeto que he deseado mucho, mucho….que
parecía corresponder en algún momento, pero que se fueron por la puerta de
atrás a la menor ocasión.
Haciendo recuento, los números no son
buenos, nada buenos. ¡Estoy en crisis!
PD: Recordad que es tradicional comer doce uvas en la última noche del año, al sonar las doce campanadas que dan entrada al nuevo.
Si olvidáis comprarlas, recordad que yo siempre tengo un racimo "a mano" jejeje