lunes, 30 de julio de 2012

Por el ojete



Varios son ya los que por estos lares se han ido despidiendo porque les llegó su momento vacacional. Y ahora me ha tocado a mí. En realidad, no era mi momento pero al final por circunstancias me marcharé 24 horas antes de lo previsto. Cuando lo haga, como siempre que me ausento, todos los comentarios quedarán en fase de moderación hasta que regrese ya que donde voy estaré desconectada.

No diré aquello de que sean mis vacaciones merecidas, que me las merezco. De hecho, creo que me las merezco mejores aún. Algún día me gustaría pasar unas vacaciones, por ejemplo, encerrada en una habitación con un maromo que sólo me deje salir de ella para cubrir mis necesidades básicas, o para ir a comprar tabaco! Jajaja. Siempre daré más importancia en mis vacaciones a la compañía que tenga que al lugar de destino donde vaya.

En cualquier caso sí que me merezco desaparecer unos días. En los últimos tiempos, sobre todo en los últimos meses, en mi empresa nos han dado a base de bien por el ojete. Y se preveen tiempos aún peores. Personalmente, creo que no cambiará hasta que no cambie algo drásticamente, por ejemplo, la panda de ineptos, corruptos y mamones que tenemos por dirigentes políticos. No, no me quiero encender, no quiero hablar de política, al menos no aquí.

Aquí, si me enciendo, ya sabéis que es de otra manera.

Disfrutad mucho, cuanto podáis o cuanto os dejen. Sed malos, sin dañar a nadie. Follar cuanto podáis, nunca se sabe cuándo puede sobrevenir una época de crisis, y ahora no hablo de la político-económica.
Espero que sigáis por aquí a mi vuelta. No es lo mismo calentarse sola que hacerlo en vuestra compañía.

Besos.

sábado, 28 de julio de 2012

Migajas de placer



Ya apenas mantenían relaciones, dormían en habitaciones separadas y el contacto físico entre ellos era nulo.
Ella se cansó de esperar unos besos y unas caricias que nunca llegaban, y cuando lo hacían, eran a pequeñas dosis… sólo cuando él quería, ella recibía migajas de placer. Y un día, ella dejó de esperarlas y al final llegó a detestarlas.

Poco antes de esto, casi accidentalmente, una noche se metieron juntos en la misma cama. Cada uno dándole la espalda al otro, como era habitual. Cuando ella empezaba a conciliar el sueño, él empezó a acariciarla, primero los hombros, la barriga, luego sus pechos, y finalmente metió su mano por dentro de las braguitas de ella empezando a acariciar con mucha suavidad todo su sexo.
Ella dio un respingo, pues no esperaba aquello desde hacía mucho tiempo. No sabía cómo reaccionar y de entrada pensó en abandonarse, en no ofrecer ninguna reacción, ninguna resistencia pero ninguna condescendencia tampoco.
Él interpretó aquello como un paso para seguir adelante, así es que se desnudó y luego la desnudó a ella. Ella, como una muñeca de trapo, simplemente permanecía dejándose llevar.



Él empezó a masajear sus pechos, abarcándolos con sus manos. Y luego se recreó en jugar con su lengua en sus pezones. Ella se sorprendió a sí misma descubriendo que no sentía nada.
Tumbado a su lado, él empezó a acariciar muy hábilmente su coño. Después de  tanto tiempo, él había logrado aprender –o ella enseñarle- cómo le gustaba y hasta ese día él aún era quien mejor la masturbaba. Ella empezó entonces a bajar un poco sus barreras y se abrió de piernas, invitándole a él y a sus hábiles dedos a que siguiera jugando.
A pesar de lo bien que él lo hacía, ella no lograba humedecerse y mucho menos estremecerse de placer. Empezó a hacerlo cuando él se centró en su clítoris y cuando ella, cerrando los ojos, imaginaba que era otra persona quién estaba provocándole aquel placer, cuando eran otras manos las que empezaban a volverla loca, cuando era otra voz….. No oyó su voz hasta el momento en que él le susurró al oído “¿No te das cuenta cómo me pones”?.

No, no quería darse cuenta. Quería tener otras manos jugando con su intimidad. Aún así, el deseo iba creciendo y ella decidió abandonarse. Mientras él presionaba y aflojaba su clítoris, ella notó en su muslo la fuerte erección que tenía su compañero. Ella se giró, buscando en su mirada una respuesta a cómo acabaría aquello, cuando había tanto deseo acumulado y ella ya lo enfocaba hacia otra parte. El simple roce de su pierna con su pene, hizo que él se corriese, y ella notó la humedad de su explosión recorrerle toda la pierna.
Ella le miró y le preguntó, cómo era posible. Él le dijo que estaba fuera de sí, que pocas veces en su vida se había corrido como en aquella ocasión, sin que nadie le tocase, sin apenas ningún contacto sobre él.
Ella se levantó para limpiarse y volvió a su cama. Aquella fue la última vez que el semen de él tocaba alguna parte de su cuerpo. Quizás fue la última migaja de placer.





jueves, 26 de julio de 2012

Querida amiga




Querida amiga,

¿Alguna vez cuando has acabado de follar con tu chico y él se queda dormido te has preguntado por qué?

Peor aún: quizás has pensado que tú debiste ser más colaboradora, moverte un pelín más, ya que él hizo casi todo el esfuerzo y por eso ha acabado reventado.

O quizás hayas pensado, si fuiste tú quien dirigiendo el cotarro desde arriba, le diste demasiada caña al pobrecito, después de todo tú eres una fiera del sexo y él un hombre.

Es posible que te hayas preguntado también alguna vez por qué, al cabo de muy pocos minutos de correros ambos, él se siente pleno y satisfecho y se suele dormir, y tú vuelves a estar encendida, con ganas de más,

quieres más aún. Quizás no has podido controlar tu deseo y te has masturbado mientras él dormía, sintiéndote a veces un pelín guarrilla, otras una ninfómana, y otras….

Parece ser que sí que hay algo de cierto en que los hombres tengan el cerebro en la polla: he aquí una explicación científicamente comprobada y bastante aceptable.

Moraleja: Para curar el insomnio no hay nada mejor que una buena pajilla.





martes, 24 de julio de 2012

A ciegas pero no tanto: inicio



Las citas a ciegas…. Ese asunto tan atrayente, misterioso para algunos, odioso para otros, indispensable para unos, impensable para otros….
Yo no he tenido muchas citas a ciegas, pero con las que he tenido y las que he vivido de cerca de algunos conocidos-as me siento, sino capacitada, sí con el ánimo de hablar de ello. Así es que a partir de hoy declaro inaugurada la nueva sección “A ciegas pero no tanto”.
No tengo la verdad absoluta en nada, y en este tema menos. Por tanto, si alguien me contradice, me corrige, o me ratifica será un honor. Que no me voy a creer yo que nadie que se mueva por este medio no haya tenido al menos… una.

Se supone que una cita a ciegas es un encuentro entre dos personas, que no se conocen personalmente. Porque éste es un quid importante de la cuestión: ¿ha de ser completamente a ciegas y no conocerse nada de nada, o puede haber habido cierto contacto a través de correos, chats, whatsapps y demás?
¿Se puede considerar “a ciegas” si ya se ha visto algo, una fotografía por ejemplo?
Personalmente, opino que sí. No dejan de ser dos personas que nunca han estado una delante de la otra, nunca se han tocado, ni mirado a los ojos, ni hablado cara a cara.
En cuanto a que sea un total desconocido, yo no lo recomiendo en absoluto. Primero, porque nunca sabes lo que te puedes encontrar y hay mucha gente rara por el mundo. Te la puede pegar alguien a quien creas que conoces un poco, pero imagina a quien no conoces de nada en absoluto.

En cuanto a la imagen…. Es un riesgo, pero todo depende de lo que esperes encontrar y lo que esperes de esa cita.
Si lo que esperas es poder tener sexo en ella y admites que no podrías tenerlo con cualquiera que no te atraiga, es mejor haberse visto antes.
Si lo que esperas es pasar un rato agradable y si surge algo pues que surja, no tiene tanta importancia haberse visto o no antes.
Yo he vivido las dos experiencias. En una ocasión estuve a punto de quedar con un chico con el que llevaba un tiempo hablando. A mí ya me parecía más salido de lo común, pero también vi que era fácil cortarle. A punto de nuestra cita, me enseñó una fotografía suya, de su rostro. Y no pude. Y no es porque no fuera atractivo, que ni sí ni no; es que su cara me pareció la de un sádico, así sin más.
Y también he quedado con alguna persona a la que no había visto en mi vida. He tenido suerte y en esas ocasiones la experiencia fue muy grata.

Básicamente, e imperando sobre el atractivo físico o no de una persona, creo que es indispensable que haya feelling amistoso, o emocional, o buen rollo. El encuentro será agradable; garantizado, aunque no haya atracción física.
Por tanto, primera conclusión: yo recomendaría a ciegas, pero no tanto. Pero que cada cual escoja la opción que más le convenga….y luego me lo cuente.