lunes, 30 de agosto de 2010

Objetos perdidos

Pues ya estoy de vuelta; todo se acaba y las vacaciones también.
Han sido algo aburridas y no ha habido nada destacable de lo que haceros una reseña, no creo que os interesara tampoco.
No he podido follar ni ligar todo lo que hubiese querido, sino todo lo contrario. Me he dedicado básicamente a meditar (me hago vieja!)
En todos los viajes siempre se pierde algo: las maletas en el aeropuerto, te olvidas el cepillo de dientes en el hotel, o dejas un libro en la mesilla de noche,......
Yo he olvidado un par de cosillas, que recuperaré en breve pues alguien me las hará llegar. Pero he perdido algo muy importante y no sé si podré recuperarla: he perdido mi líbido.
Creo que yo era una salida sin remedio, que me excitaba por cualquier cosa y ahora..... nada de nada.
Quizás sólo sea agotamiento y reaparezca por sí sola. Quizás, cuando os lea, vuelva a nacer, o crecer o reproducirse.
Pero el caso es que hoy por hoy, no la encuentro. Y además, creo que no hay ningún sitio donde pueda presentar una reclamación.
Bueno, hay alguien que ha contribuido bastante a que la líbido desapareciese y, aunque ya le he notificado su parte de culpa, yo sigo sin encontrarla.
Si alguien tiene alguna idea de por dónde empezar a buscarla, le agradeceré su sugerencia.
Estoy preocupada; creí que vivir con poco sexo era lo peor, pero es mucho peor vivir sin deseo.

lunes, 26 de julio de 2010

Aur revoire


A pesar de los muchos impedimentos y dificultades, al final me ausento una temporada por un descansillo vacacional.

Intentaré disfrutar del sol



De la buena gastronomía del lugar, si la hubiera


Y sobre todo, os echaré de menos.

A ti, mi ardiente anónimo,.....te estaré esperando









viernes, 23 de julio de 2010

Gilis no, gracias


Conozco a P. desde hace años.
P. es el típico tío madurito, que está bastante bien físicamente. Pero le pierde, al menos ante mis ojos, que es totalmente inmaduro y que suele hacer alarde de su físico.
Hoy, estando en una terraza varias personas, P. volvió a hacer alarde, y se hablaba del tema de la desnudez.
Se explayó, quiso impresionar -no con mucho éxito- y después le hice mi alegato:
"Mira P. a mí los tíos desnudos me parecéis todos iguales. Todos tenéis lo mismo. Unos, mejor colocado que otros, claro está. Unos con más barriguita, otros con más musculitos, unos con la polla más larga, o con la polla má gorda,....pero todos tenéis lo mismo.
No voy a negar que un buen cuerpo no me resulte apetecible. Pero no me impresiona un buen cuerpo, lo siento. A mí un tío me gana precisamente por lo que no se ve, creo que me explico.
A mí, lo que me puede impresionar de un tío, lo hace vestido. Me impresiona cómo hable y sobre todo cómo me hable. Me puede impresionar e impactar hasta límites insospechados cómo abrace y cómo acaricie, aunque luego desnudo no tenga un cuerpo 10.

Pero ese hombre, el que sin desnudarse es capaz de impresionarme, es el que yo quiero en mi cama. Ese hombre es el que yo deseo saborear y contemplar desde todos los ángulos posibles.
Lo dicho, P.: tú follas con los ojos y yo con muchas más cosas. Creo que tú te estás perdiendo mucho más que yo".
Para empezar, y aunque dadas las circunstancias yo no debería ser demasiado exigente,....paso de follar con un gilipollas! Antes prefiero el autoconsuelo.

miércoles, 21 de julio de 2010

Toma del frasco

Esta mañana mientras me duchaba y me aseaba para venir a trabajar pensaba en la cantidad de productos que utilizamos a diario: champú para el pelo, gel de baño, dentrífico, colutorio, crema hidratante, colonia/perfume,.... Eso como básico.
Luego estarían además los productos de belleza con los que ando algo reñida pues no logran los resultados esperados.
Y pensando en eso estaba, cuando caí en la cuenta de que si existiese un frasco que al abrirlo nos impregnara de cierta sensualidad, nos hiciese más atrayentes, magnéticos,...a todos nos encantaría tener uno, ¿verdad?
Pues yo lo tengo, metafóricamente hablando claro.
Quizás lo tenía hace tiempo, quizás me había olvidado de él, quizás es que pensé que era un producto que con el paso del tiempo caduca, o quizás es que no podía o no me atrevía a destaparlo.
Pero lo abrí, lo destapé y algo nuevo me impregnó.
No, no soy sensual ni atrayente ni magnética. Pero sí más que antes.
Porque eso se nota, se siente, y hasta hay quien lo percibe y no tiene ningún reparo en manifestarlo.
Sigo pensando que este verano mis hormonas están sufriendo una revolución diferente a la habitual debido quizás a un pequeño cambio en mi cuerpo.
Pero en el fondo es que he destapado ese frasco. Muchos de los que os pasáis por aquí habéis contribuido en cierta medida a ello, unos más que otros.
Os lo agradezco enormemente.
Hacía mucho tiempo que esta mujer que os escribe no gozaba de la propia sensualidad. De hecho, la creía inexistente.
Hoy existe. Y late. Y se percibe. No sé cuánto tiempo durará, ni cuándo se agotará el frasco.
Pero pienso disfrutar de ella.
No avergonzarme cuando alguien me mire, sino permitir que su mirada se recree.
Aceptar algunos halagos que, aunque escasos y que me cuestan de creer, ahí están.
No habrá imagen en este post, porque no sé si sabría encontrar alguna que tranmitiese lo que siento. Podría poner una mía, pero....eso rompería el encanto, ¿no?
Incluso voy a permitirme, aunque sea temporalmente, dejarme enganchada esta etiqueta de presonajes excitante.