domingo, 23 de septiembre de 2012

Escalofríos


A veces siento escalofríos ante la impotencia, la incompetencia, el egoísmo, la prepotencia, el narcisismo y algunas condiciones más del ser gilipollas.
Otras veces siento escalofríos de auténtico placer. 


Me estremece bailar desnudos:



Me estremece una caricia suave y a la vez profunda:



Me estremece un cálido beso en los labios:



Me estremece el porno casero:


martes, 18 de septiembre de 2012

Teje que teje





Nunca se me dio bien tejer. Supongo que nunca tuve el interés suficiente o la paciencia necesaria.

Entre niña y adolescente, y acompañada en todo momento por la sabiduría y la paciencia de mi madre, hice mis pinitos en ganchillo, en punto de cruz, en costura y en punto de agujas. Pero yo era impaciente, impulsiva. En vez de disfrutar del arte de crear algo con mis propias manos, quería verlo ya acabado. Si empezaba a dar algunas vueltas con la lana y las agujas, yo deseaba ya tener mi bufanda hecha.

Abandoné esas prácticas relativamente pronto y me dediqué a otras cuestiones.

Con los años he aprendido a ser más paciente, a saber esperar. Y esperar no quiere decir cruzarse de brazos para que algo llegue, suceda, termine o se produzca. Es como interiorizar un poco aquello de que “lo bueno se hace esperar”.

Hoy me siento como la araña, tejiendo pacientemente esa tela en la que tarde o temprano caerá una presa, una tela que además me sirva de refugio frente a algunos depredadores, alimentándome de ella misma cuando no hay otro alimento que llevarse a la boca.

He aprendido a tejer con paciencia, poco a poco, sabiendo que la presa que deseo llegará y la saborearé como se merece. Y que si el viento arrastra mi tela y mi trabajo ya hecho, empezaré una nueva.

Araña paciente que no teme a depredadores y que es lo suficientemente autosuficiente como para incluso descartar presas.



jueves, 13 de septiembre de 2012

Follow me o FóllaMe


No me diréis que a simple vista- y sin gafas- no parecen lo mismo!




Hace ya algunas noches me iba tarde para dormir, como de costumbre. Tenía un agotamiento bestial y eso que ni venía de ni iba a tener descomunales sesiones de sexo.
Al pasar delante del estudio, vi que tenía encendido el ordenador; y al acercarme para apagarlo, leí casi en diagonal lo que había en la pantalla.
Confieso que uso gafas. Sólo las necesito para leer y escribir. De hecho, puedo leer sin ellas, al menos hasta ahora.
Pero creo que será mejor que lea siempre con ellas puestas.
Leí en mi pantalla “100 folladores”. Madre mía! Un escalofrío orgásmico me recorrió todo el cuerpo.  ¿Cómo era posible, con lo que me está costando encontrar uno?
Parpadeo rápidamente, intentando despejar tanto el sueño como el cansancio, y me coloco las gafas: Followers.
¿Por qué blogger permite traducir toda la página de edición y seguimiento a cualquier idioma, el español en mi caso, y deja esa palabrita en inglés?
Me entró un cabreo! Pasé en décimas de segundo de sentirme una ninfómana que iba al fin a ser saciada a una pardilla con gafas, que sólo domina el inglés si es bajito y se deja (bueno, con que se dejase sería suficiente).
Así es que me dejo las gafas puestas que también estoy muy mona. Gracias de corazón a los followers por ser y estar pero  yo, en mis trece, seguiré esperando a los otros.


martes, 11 de septiembre de 2012

Gestos inequívocos


Un grupo de estudiantes sale de excursión a una estación de esquí. Al subir, la profesora les recuerda que han de llevar dinero en efectivo para pagar el tiquet del forfait: