sábado, 9 de julio de 2011

¿Me acompañas?





Y sigamos hablando de las vacaciones. En mis próximas vacaciones de verano es más que probable que viaje sin acompañante masculino. A veces más vale sola que mal acompañada y siempre puedes encontrar acompañante en el lugar de destino. Pero…. Y rozando lo absurdo, ¿por qué no buscarlo aquí? Venga ahí va:

Si no tienes destino ni compañía para tus vacaciones y quieres acompañarme, ofrezco estancia y pensión gratuitas y, aunque no está bien que yo lo diga, suelo ser buena acompañante. A cambio te pido que cumplas estos requisitos:


- Te ha de gustar el agua (mar/piscina) y tomar el sol. Puedo aceptar que no te guste lo del sol y que te quedes a la sombra de un sauce, o en la terraza de una cafetería siempre y cuando puedas estar al sol el tiempo indispensable para embadurnarme del protector solar.
- Has de poder adaptarte a situaciones que vayan desde estar de marcha en una discoteca hasta bien entrada la madrugada o por el contrario tomar un mojito, tumbado en una hamaca y mirando las estrellas.
- Imprescindible tener muy buen sentido del humor.
- No es imprescindible pero se valorará positivamente que sepas cocinar.
- Has de estar capacitado para tener sesiones de sexo todas las noches y todas las tardes a la hora de la siesta. Las mañanas puedo obviarlas, no me gusta mucho recién despierta. E incluso puede que nos saltemos alguna siesta si la comida ha sido muy copiosa.
- Puedes tener tus hobbies y practicarlos (igual que yo tengo los míos) siempre y cuando el disfrute de ellos tanto por tu parte como por la mía no interfiera en ninguno de los puntos anteriores.
- No busco ni ofrezco un amor de verano. Quien no crea en el amor puede estar tranquilo en ese sentido. Y quien crea…pues ya veríamos cómo salíamos del lío.


Interesados: de momento bastará con un comentario

Premio refrescante






Aliana me ha hecho llegar este premio. Lo acepto con mucho orgullo por varias razones: primero porque viene de ella, segundo porque algo se postea a pesar del calor y tercero porque una no recibe un premio todos los días.


Hay dos condiciones para quedarse con él:


Primera.- Responder a la pregunta de “¿Qué haces con tu mascota en verano?”
Pues yo este verano, como casi siempre que estoy de vacaciones, lo pasaré con ella, con mi perrita Tina. Resulta que la tengo en una especie de custodia compartida y es en vacaciones precisamente cuando compartimos nuestro tiempo.




Segunda.- Entregarlo a los que han dejado comentario en mi anterior post.


Esta seguna condición será más difícil de cumplir pues la mayor parte de blogs que sigo o visito no aceptan este tipo de regalos, y porque no todos quienes comentaron en el post anterior tienen un blog. Pero ofrecido queda: para todos los que os habéis pasado por el post anterior o en alguna otra ocasión, el premio es vuestro.

jueves, 7 de julio de 2011

Probando, probando





Hace pocos días se hablaba en un blog vecino sobre cómo aumentar las visitas a tu blog.

Y en otro blog también vecino, y muy querido, se hablaba sobre cuáles son dos buenas razones para que eso suceda.

Probemos, a ver qué sucede. He ahí las dos razones, y que conste que yo no creo que funcione pero esta noche no tengo nada mejor que hacer que este estudio.











lunes, 4 de julio de 2011

Tarde de piscina







La tarde del sábado la pasé en la piscina.

Me encanta tomar el sol, no puedo remediarlo. Me encanta sentir el calor por todo el cuerpo, caliente por dentro y por fuera.

Cuando voy a darme algún baño de sol -y de agua también, por supuesto- una de las cosas que más me ha gustado siempre hacer también es fijarme en los cuerpos, sobre todo en el de los hombres, pero en el de las mujeres también alguna vez.


Esta afición mía va en aumento y, no sé si es bueno o malo, pero no existe cuerpo masculino al que no le encuentre encanto.

Si uno es muy barrigón, puede que tenga un bronceado bonito.

Si uno tiene excesivo vello, seguro que tiene unas espaldas bien formadas.

Si uno no es guapo, seguro que tiene unos ojos preciosos.

Me gustan todos. O creo que casi todos.


A veces ni yo misma me doy cuenta y miro descaradamente. Si llevo las gafas de sol puestas, no es muy importante, ellas evitan delatar el centro de mi mirada.

Pero si no las llevo tampoco me importa demasiado.


Este sábado, en la terraza de la cafetería, vi a un hombre que me impresionó mucho, por completo. No le encontré ningún defecto.

Claro, todo hay que decir que no le conozco, sólo le vi, sentado en una mesa contigua a la mía. Quizás dejara de gustarme en cuanto le conociese, pero no era el caso.


No sé si él me miraba a mí o no (probablemente no) pues él sí que llevaba gafas y yo olvidé las mías. ¿Qué más da? No se hubiese acercado a mí pues yo iba acompañada, y no podía evitar a mi acompañante.


Volví a la toalla después de mi café, intenté dormir un rato pero la imagen de aquel hombre no se me iba de la cabeza. En realidad, ni la del otro, ni la del otro... Salida total como casi siempre, en aquel momento cualquier hombre me hubiese venido bien.


Chapuzón y al agua, y a esperar que mi temperatura corporal volviese a regularse.