domingo, 2 de enero de 2011

Preludio

El primer día del año me desperté temprano, con un estómago revuelto casi imposible de controlar, con un dolor martilleante y agudo en la cabeza y con un mareo que no permitía sentirme estable en ninguna postura.
Pensé que quizás me había pasado con la bebida, pero no era consciente de haber bebido tanto. Al final llegué a la conclusión de que el porro que me fumé, y que no surtió aparentemente ningún efecto, al final causó estragos.
Me desperté aún vestida, en el sofá. Me desnudé y como pude me metí en la cama. No podía dormirme por el estado físico en que me encontraba. Pensé en ti, y en lo mucho que me gustaría que estuvieses en mi cama.
Y así fue como decidí empezar el año masturbándome. ¿Qué mejor manera? Evidentemente, la había mejor: follando. Tal y como siempre me gusta acabar un año, pero que últimamente ya no lo consigo.
Metí mi mano, entre mis bragas y empecé a acariciarme. No sentía nada, aparte del dolor de cabeza cada vez más insistente y el mareo cada vez más vertiginoso.
Acaricié todo mi coño, introduje un dedo en mi vagina, luego dos, luego decidí mimar mi clítoris. Nada. No lograba sentir nada, y la humedad brillaba por su ausencia.
Me quité las bragas, la única prenda que aún llevaba encima. Acaricié mis pechos. El placer empezaba a sobrevenirme, pero aún no era lo que yo esperaba.
Cerré los ojos, y empezé a acariciarme, con mimo primero, con fuerza después. El placer de la masturbación –a pesar de la contrariedad de disfrutar del sexo en soledad- es que uno-a acaba sabiendo cómo tocar, dónde, a qué velocidad, con qué intensidad,…..
Poco a poco, mi pequeña bolita del placer, fue despertando lentamente de su letargo resacoso y al final consiguió elevarme. No fue como otras veces, fue un orgasmo breve y no muy intenso, pero suficiente como para animarme a por un segundo.
Estaba preocupada por la reacción. Yo me lo estaba currando a conciencia, pero el cuerpo no respondía como era de esperar.
En el segundo decidí facilitar las cosas un poco. Humedecí mis dedos con mi propia saliva, y toqué con mis dedos húmedos toda la abertura, humedecí una segunda vez……… La saliva me trajo recuerdos de la última vez que una lengua quiso acercarse a mi coño, y entonces….. esta vez fue más fácil, aunque la mente tuvo que ayudar bastante. Esta vez mi espalda se arqueó en el momento álgido y mordí la almohada para canalizar el placer que escapaba incluso por mi boca.
A pesar de las dos ocasiones, a pesar de que después de todo no fueron sin placer, algo era diferente. Y hoy estoy con la preocupante duda de saber si mi cuerpo reaccionó así ante la resaca o que necesito algo más ya para sentir.
Se me pasa por la cabeza si no será un aviso, el preludio de lo que va a ser mi vida sexual durante el 2011. Si además de perder la capacidad de excitar, pierdo la de excitarme….¿qué me queda? ¿Voy a tener menos sexo aún que en el 2010?
Esto no pinta bien. Me están entrando ganas de buscar voluntarios para hacer un estudio de campo –en mi campo, claro, el que hay entre mis piernas- para corroborar una teoría o la otra.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Más salida que nunca

Cuánto tiempo sin pasarme por aquí……! Y aunque no lo parezca, ha llovido bastante. Aunque llueve sobre mojado.

Ahora estoy más salida que nunca, pero en el sentido más literal de la palabra…..estoy fuera. Han surgido nuevas situaciones personales y profesionales que me impiden estar aquí tanto como antes, tanto como me gustaría. A esto hay que añadir unos problemillas técnicos con blogger y que soy incapaz de resolver.

Aunque sustancialmente mi vida sigue siendo la misma, algunas cosas han cambiado, otras no.

Sigo considerándome una salida, que me excito fácilmente por cualquier cosa y ante cualquier estímulo. Y sigo cultivando “el amor propio”, la autocomplacencia.

Ha cambiado que ahora sí deseo a alguien en concreto, y sé por qué le deseo.
Ha cambiado también que, aunque poco a poco y muy lentamente, empiezo a pensar que quizás sí soy excitante, y ahora hablo meramente de cuestiones corporales, no sentimentales ni cerebrales. Incluso creo que podría llegar a ser capaz de seducir , de atraer a alguien.
En una ocasión uno de vosotros me preguntó qué me excitaba más, si seducir o ser seducida. Respondí que ambas cosas eran excitantes para mí con una enorme diferencia. Soy una chica fácil, soy fácil de seducir (no conquistar, que no es lo mismo). Pero seducir yo misma es algo harto difícil………..al menos ahora no lo veo imposible.

Sé que soy la misma y sin embargo me veo diferente cuando me miro al espejo. Mi cuerpo también ha ido cambiando en este tiempo.

Ahora la excitación se queda anclada en mi cuerpo, y muere en mis dedos……..soy incapaz de transmitirla por escrito, pero sé que soy tan capaz o más que antes de sentir, de desear, de excitarme, de complacerme y de complacer.

lunes, 11 de octubre de 2010

En el aparcamiento


Bajó a la segunda planta del aparcamiento, donde tenía su coche, por el ascensor. Eran las tres de la mañana, había que extremar la seguridad.
Se dirigió a la cabina de los vigilantes para pagar por el tiempo que estuvo estacionada, y uno de los empleados le señaló un letrero: “Entre las 00:00 y las 08:00 horas no se aceptarán pagos en metálico salvo en los cajeros”. Pero dichos cajeros no aceptaban billetes de 50 € y ella no llevaba cambio.
Vió a lo lejos a un hombre que se disponía a abrir su vehículo. Corrió hacia él y le pidió cambio. El hombre la miro de arriba abajo, como si quisiera desnudarla con la mirada, y le dijo: “Te pago el parquing si me chupas la polla”.
Así, sin más. Ella se quedó un poco estupefacta pero pensó que aquel hombre no se imaginaba de lo que ella era capaz.
Se acercó a él, lo besó en la boca mientras acariciaba su polla, por encima del pantalón. Fueron sólo segundos lo que el hombre tardó en tener una erección increíble. Entonces ella le bajó la cremallera e introdujo su mano, y empezó a acariciársela. Sin parar de besarle, fuertemente casi mordiendo sus labios, le empujó entre dos coches. Le bajó el pantalón. Se arrodilló frente a él y se metió entera aquella verga en la boca.
Los vigilantes del aparcamiento observaban desde su puesto. Estaban lejos, pero podían intuir lo que estaba sucediendo. Hablaron de si debían ir a darles un toque de atención puesto que, aunque no había nadie a aquellas horas, podría aparecer alguien y amonestarles. Finalmente optaron por redireccionar la cámara de vigilancia más cercana a aquel sitio y observar más detalladamente lo que estaba sucediendo.
Ella chupaba la polla de aquel desconocido con ansia. Paseaba su lengua de arriba a abajo, dibujaba círculos en su glande, se la volvía a introducir y la sacaba,….sólo la dejó unos instantes para deleitarse en los testículos, redondos, ardientes,….y volvió a introducirla en su boca, que parecía sedienta.
El hombre sujetó la cabeza de la mujer y la acompañó en los vaivenes que él creía que aquella boca debía dar a su polla.
Los vigilantes seguían observando, estupefactos.
- Oye, tío, qué fuerte…..se me está poniendo dura!
- Ni se te ocurra,….si te vas a hacer una paja te vas al lavabo
- ¿Y perderme esto? ¿Sin ver cómo acaba? Tú no mires, anda……….- y aquel hombre sacó su polla por entre la cremallera del pantalón y empezó a hacerse una paja, que quería culminar justo cuando culminara lo que sus ojos estaban mirando a través del monitor.
- Desde luego….es que eres un guarro, joder
- Sí, sí,….pero momentos como éstos no se viven cada noche. No te cortes tío…..lo que pasa en la cabina, queda en la cabina.
Y su compañero, sacó su polla ya dura a reventar. Y ambos empezaron a pajearse, sin dejar de mirar atónitos a aquella mujer que tan magistralmente la chupaba, mientras en sus imaginaciones la veían chupándosela a ellos.
Cuando el hombre estuvo a punto de correrse, la hizo incorporarse. Ella llevaba un vestido, con una cremallera por delante. Se la bajó. Vio que no llevaba sujetador y aquellos pechos le volvieron loco. Empezó a besarlos, a mordisquear sus pezones, duros, hasta que ella gimió de dolor.
Después, la giró encima del capó de un coche, le bajó y le quitó las bragas y desde atrás empezó a acariciar su coño. Estaba húmedo, muy húmedo, y abierto a él. Siguió acariciándoselo, no con mucha suavidad, pero el momento tampoco lo requería. Ella empezó a contonearse, a arquear hacia él su espalda, a frotarse contra él….
“Eres una zorra…..te vas a enterar”, y penetró su polla ardiente por el culo de ella, sin muchos miramientos. Ella gimió, mezcla de placer y dolor. Él la obligó a apoyar su cabeza y el tronco sobre el capó del coche, eso permitiría que la entrada en aquel culo maravilloso fuese más fácil.
Y la embistió, una y otra vez,…….mientras cogía sus nalgas con sus manos, y abría y cerraba aquel maravilloso y cada vez más dilatado agujero. En el momento de correrse, dentro de su culo, cogió sus tetas y las apretó fuertemente….nuevamente el dolor y el placer se hacían compañeros.
Y los dos gritaron, y él se estremeció, y ella quedó unos segundos exhausta sobre el coche, sin poder moverse.
Al acabar, ella se vistió de nuevo mientras él se dirigió al cajero a pagar el tiquet de la chica. Cuando volvió, ella le entregó una nota.
Los vigilantes pensaron que ella le estaba dando su teléfono, o su dirección, para volver a recibir una nueva dosis.
La mujer montó en su coche y se marchó. El hombre subió al suyo, arrancó el motor, y con una sonrisa de placer en su rostro, leyó la nota:
“¿Lo ves, amor? Ya te dije que jugar a los desconocidos, y más si teníamos testigos, sería un juego muy excitante. Te espero en casa. Si puedes por el camino, párate a comprar leche que no hay para desayunar. Te quiero”.

viernes, 1 de octubre de 2010

Puto estrés


Creo que el estrés mata el deseo sexual, no me cabe duda. Por otra parte, probablemente el sexo sea el mejor remedio natural para curar o paliar el estrés.
Esto es como el pez que se muerde la cola (inciso: pensar en morder una cola me lleva a imaginar una felación....venga, subidón).
Tan pronto paso de momentos en que creo que la líbido ha decidido pirarse de vacaciones permanentes como que estoy a la que salto, que me tiraría sobre cualquiera....más bien a cualquiera.
Esto es un sin vivir.
A veces me siento como si fuera una mísera cucaracha (inciso: me he acordado de aquel chiste: "te voy a matar como a las cucarachas: a polvos").
Otras veces me siento como si fuese a comerme el mundo, y a cualquiera que se me ponga por delante.
Esto del estrés es una cosa muy mala.
Afortunadamente todos los días no son iguales, y en algunos bastan los maravillosos y pequeños trabajos manuales para reconfortarse un pelín.
Otras veces, esto no es suficiente.
Gran dilema.
Necesito vacaciones....quizas turismo sexual de ése tan famoso.
El cuerpo sigue palpitando pero la mente está aletargada....me quedo sin imaginación (sexual).
Cuando esto llega a su punto álgido, acabo echando uno rapidín (un cigarro) para calmar un poco los ánimos.
Aún no he decidido si me retiro....qué coño (aparte del mío) puedo aportar yo aquí?