sábado, 29 de mayo de 2010

Ahora sí

Ahora entiendo lo que me quieres decir cuando me dices que te pongo burro.


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viernes, 28 de mayo de 2010

Fontanero

La de fontanero es otra de esas profesiones que me parecen excitantes; desde mi punto de vista, claro, no de la del profesional.
Ese hombre que viene a revisar las cañerías atascadas, los grifos que no cierran bien,…. Se agachan para mirar de desenroscar un desagüe y el mono de trabajo marca sus muslos prietos.
Esas manos, apretando fuertemente tuercas, seguro que saben apretar y aflojar con la presión justa, según requiera la ocasión.
O cuando por la posición de la avería a arreglar, se tumban en el suelo boca arriba y tú allí, mirándole, salivando, e imaginando hacer realidad más de una fantasía.
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En contrapartida diría que esos fontaneros que dejan que sus pantalones vayan caídos y, que al agacharse, se vea el inicio de la raja de su trasero,…..en este caso, no se me despierta en absoluto la inspiración.
Algo deben tener los fontaneros de icono sexual y de ir regando su gracia por ahí que cuando un niño no se parece al padre, se suele decir que es hijo del fontanero.
El fontanero desatasca las tuberías atascadas, hurga en ellas todo lo que haga falta, y al final todo corre como debe correr. Así es que, si hay algún fontanero por el foro que le se le dé bien hurgar y desatascar….pues que deje un aviso.

domingo, 23 de mayo de 2010

Con las cortinas sin echar



Eran las cuatro de la mañana de una calurosa noche de verano de luna llena. Volvía a casa como cada noche de cada fin de semana, después de mi jornada laboral en un bar de copas.
Era mi segundo trabajo pues con el primero no me llegaba para pagar la hipoteca de mi recién estrenado piso, las letras del coche, los gastos fijos mensuales, la compra,….en fin, era el alto precio que pagar por una soñada independencia.


Llegué, corrí las cortinas del salón y me fui a la ducha. Al salir, me quedé desnuda; quería disfrutar del escaso frescor que traía consigo la madrugada.
Fui a por un refresco de naranja a la nevera; sólo quedaban cuatro cubitos de hielo, así es que los eché todos en el vaso de la bebida.
Me puse los cascos de mi iPod, y me senté frente a la ventana del balcón, sintiendo la noche en todos los poros de mi piel. Mientras oía música e intentaba descansar un poco antes de irme a dormir, pensaba en las cortinas.
Nunca me había gustado mucho tapar las ventanas con cortinas. Cuando me mudé al piso, decidí hacerlo pues no era mucha la distancia que separaba mi balcón de las ventanas de un bloque de enfrente. Y dada mi manía de pasearme desnuda por toda la casa, no quería ser objeto de miradas extrañas.


Pero a las cuatro de la mañana, nadie estaría pendiente de mi balcón. No se veía ni una sola luz encendida; ni tan sólo la mía. Era cierto que la luna brillaba con todo su esplendor y seguro que alguien podría vislumbrarme desde la ventana que caía justo enfrente de la mía, pero era más que improbable.
Seguía teniendo calor a pesar de estar el balcón abierto, yo desnuda enfrente y haber acabado mi refresco.


Cogí un cubito de hielo del vaso y remojé mi nuca, mis brazos, mi escote….la sensación era maravillosa y refrescante. Humedecí con el hielo mis pechos, luego los pezones. El frío hizo que se pusiesen duros ….empecé a humedecer mis muslos, las piernas, hasta los tobillos.
El cubito de hielo había disminuido ya algo de tamaño. Abrí mis piernas y acaricié con él todo mi ardiente coño.
Primero los labios exteriores, luego los interiores,…..moví el cubito en círculos sobre mi clítoris.


Lo paseaba hacia arriba y hacia abajo, con energía mientras notaba como el agua deshaciéndose iba humedeciendo mis manos y bajaba suavemente por mis piernas.
Durante unos minutos mantuve las caricias sobre aquella parte ardiente, mientras empezaba a sacudirme una leve oleada de placer.
El hielo se había reducido ya considerablemente y pensé introducirlo en mi vagina y dejar que acabase de deshacerse en ella, mientras yo sentía cómo el agua brotaba al exterior y mojaba mis piernas como si de una micción se tratase.
Pero se me ocurrió algo mejor. Metí el pequeño trozo de hielo en mi boca, y lo deshice en ella, deleitándome así en mi propio sabor.
Notar mi íntimo sabor me excitó enormemente. Y estaba dispuesta a liberar aquella tensión
Abrí mis piernas y con mis dedos empecé a acariciarme, dibujando los mismos senderos que instantes antes había hecho con el hielo.
Con el dedo corazón acariciaba todo mi coño, de arriba abajo, sin cesar, sólo el tiempo necesario para masajear mi clítoris y mantener la excitación. Introduje el mismo dedo en mi vagina, y mientras lo hacía entrar y salir, presionando, con el dedo pulgar seguía dedicándome al ya duro y casi reventón clítoris.
Hice que esos movimientos fuesen cada vez más rápidos, aumentando en intensidad, acelerando, presionándome,….hasta que, no pudiéndome contener más, estallé en un orgasmo como nunca me había producido yo misma.
No fui consciente de nada durante unos segundos; creo que gemí, que incluso grité, pero no podía recordarlo.



Una vez recuperada decidí que ya estaba lista para irme a la cama. Aunque quizás allí me daría un nuevo festín.
Al ir a cerrar la ventana, vi como la luz de el piso de enfrente estaba encendida y de pronto se apagó.
¿Habría visto alguien mi juego personal? ¿O quizás sólo lo habría intuido por unos movimientos en las sombras? ¿O puede que yo hiciese más ruido del que era consciente?
¿Y quién me habría visto? Ni siquiera sabía quién vivía en aquel piso.
Tal y como estaba el mío, a oscuras, decidí no pensar demasiado en ello. Después de todo, quizás le habría dado una alegría nocturna a alguien.
El inconveniente era que yo no sabía de quién se trataba y que podría encontrarme con esa persona en la panadería del barrio sin saberlo ni ser consciente.
Eran ya más de las cinco de la mañana. Decidí dejar esos pensamientos de lado, al menos de momento, e irme a dormir. Pero llamaron a la puerta. ¿Quién podía ser a aquellas altas horas de la madrugada?
Algo asustada, fui a mirar por la mirilla. Había un tipo, guapo, interesante, y con cara de sueño. ¿Sería el vecino de enfrente? ¿Sería el de arriba que oyó mis gemidos a través de la ventana abierta?
Abrí la puerta, con la cadena puesta y dispuesta a enfrentarme con algo de pudor a lo que fuese y a quien fuese.
- Buenas noches. Verás, sé que te parecerá extraño que venga a llamar a estas horas pero vengo a traerte esta bandeja de hielo de parte del vecino de enfrente –me dijo aquel desconocido.
Sentí que me ruborizaba. Seguro que había sido testigo de todo, sino a cuento de qué iba a estar sucediendo ante mis narices aquella situación tan extraña. Algo molesta contesté:
- Bueno, ¿a qué viene esto?
Me quedé esperando su respuesta, quería saber qué había visto y qué pretendía.
El tipo me contestó:
- Mira, yo tampoco tengo mucha idea. Ahí enfrente vive mi padre, tiene 75 años. Yo he venido a pasar unos días con él. Sentí un ruido y me levanté, encendí la luz de su habitación, y me encontré a mi padre, de pie frente a la ventana, haciéndose una paja. ¡No me lo podía ni creer! Cuando intenté disculparme por la interrupción, me ordenó apagar inmediatamente la luz. Me fui al salón para que acabase con lo que tenía entre manos, y vino tras de mí y me dijo: “Hijo, créeme que lo que digo lo digo por tu bien, como siempre he hecho: coge una bandeja de cubitos de hielo del congelador y llévaselo a la vecina de enfrente. Hazme caso”.
Y yo, que siempre he confiado en el criterio de mi padre aunque creo que hoy estaba chocheando, pues seguí fielmente sus instrucciones.
Sonreí ante lo absurda que me parecía aquella situación y dado que volvía a tener hielo no se me ocurrió nada mejor que compartirlo e invitar a aquel desconocido a entrar.

Dedicado al excamarero más sexy que conozco y muy poco consciente de las pasiones que despierta lo cual le hace infinitamente más atrayente.

martes, 18 de mayo de 2010

Dime que no




Seguro que sabes que ahora me dirijo a ti, a ti exclusivamente.
No vale escudarse en la timidez, en el miedo ni en nada. Ahora sólo es deseo, y ha llegado la hora de darle rienda suelta.
Estoy exhausta de mí misma. Conozco mi cuerpo y el placer que puede darme; pero ahora quiero compartirlo contigo. Ahora te necesito a ti.
Entiendo que tengas dudas, y respetaré que no quieras pasar a pesar de tener las puertas abiertas.
Pero da un paso, atrévete, entra…..poco a poco.
Desnuda ante ti, quiero que tus manos acaricien mis pechos. Dime, mirándome a los ojos, que no deseas poseerlos, meterlos en tu boca, lamer mis pezones.
Acaricia con tus manos todo mi cuerpo. Dime que no te alcanzan los impulsos que me recorren.
Toca con tus manos mi lugar más íntimo. Dime que su hospitalaria humedad no te invita a entrar, a quedarte, a querer más.
Quiero que tu lengua recorra cada parte de mi cuerpo, lo mismo que mi lengua hará con el tuyo. Intercambiemos nuestros sabores. Y cuando estés subiendo a la cima de la ola del placer, deseando abandonarte, dejando tu destino momentáneamente en mis labios y en mi lengua……entonces, en ese momento dime que esto no es deseo.

Si eres capaz de decirme todo esto, entonces desistiré.
Mientras tanto, seguiré esperándote, soñándote como la mejor de mis fantasías, ardiendo mientras imagino recorrer contigo caminos del placer, unos conocidos y otros por explorar.
Pero si vienes……por favor, no tardes.

domingo, 16 de mayo de 2010

Encuesta banal

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Como anuncio comercial, lo encuentro genial.

Y se me ocurre invitaros a participar en una encuesta (tonta, como todas las encuestas) pero que sirven para pasar el rato.

¿Qué creéis, según vuestro criterio, que estará pensando la chica?

a) Mi primera mamada y resulta que es esto: no sabe a nada, demasiado duro, no sé...no me mola

b) Espero que se corra pronto y se dedique a mí con el mismo esmero que yo le estoy poniendo.

c) La tiene dura, pero fría. Este tío es raro, raro.

¿Y qué pensará el chico?

a) Mejor le cojo la cabeza, delicadamente, y dirijo su boca hacia el lugar correcto.

b) Es nuestra primera cita, no la decepcionaré; gemiré (mmm,sí, sigue....) como si me estuviera enterando de algo.

c) Mejor le tumbo el asiento y se lo como yo a ella, que se entere cómo y dónde se hace

Si además de contestar alguien se anima y explica su primera experiencia con el sexo oral, pues más divertido será.

Mirad, para romper el hielo, os explico yo la mía:

Fue en un coche pequeño (un corsa), mi asiento hacia atrás, el tío chupador era más largo que un día sin pan y no encontraba la pose cómoda,....total: que no estuvo mal, pero ni fu ni fá.

A la segunda, buscamos un lugar más cómodo, y me elevé al cielo y caí en picado hacia los infiernos, una y varias veces sucesivas.....fue increíble! Desde entonces y hasta ahora, nada me gusta ni me eleva más.

La primera vez que yo lo practiqué a un chico no sabía ni por dónde empezar; me guié por la lógica, y claro empecé por la punta. Me concentré pensando en el sabroso manjar y no salió mal, el tío se moría de gusto, se corrió. Sólo al acabar me dijo: "nena, la próxima vez ten más cuidado con los dientes"

sábado, 8 de mayo de 2010

Crisis


Estamos en crisis. Estoy en crisis. No voy a hablaros de ello, ¿para qué? No hay casi nadie que no la sufra en mayor o menor medida. Y, aparte de estar llena de deudas, de tener los bolsillos vacíos, de ir perdiendo esperanzas en el futuro, al menos aún conservo mi trabajo. Pero ha sucedido algo inaudito: la crisis ha afectado a mi líbido.

De pronto, el deseo se ha apaciguado sin que nada ni nadie lo haya calmado. No tengo apenas fantasías eróticas. Puedo mirar a cualquier hombre sin humedecerme casi instantáneamente. Una putada, vamos.

Porque una cosa era que mi vida sexual estuviese en crisis, pero la líbido estaba en su sitio, por encima incluso de las cuotas que yo considero normales. Pero ahora…..nada!
Ni siquiera puedo estar segura de si ha sido la crisis económica la que me ha afectado o quizás algún tipo de crisis personal, o emocional. No tengo mucha idea.

Ahora me estoy planteando si cambiarle el nombre al blog, o si lo elimino o si me olvido definitivamente del sexo y me encierro en un monasterio o algo similar, como Alonso.

martes, 4 de mayo de 2010

Dando y donando


La Donación de mis órganos....

Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.
Que se los den a cualquiera.

Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero que lo hagan así
para salvar una vida.
Si no puedo respirar,
que otro respire por mí.

Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.

La picha yo donaré,
que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.
Pero pido que después
se la pongan a un jinete,
de los que les gusta brete.
Sería eso una gran cosa
yo descansando en la fosa
y mi picha dando fuerte.

Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
por poderosas razones.
Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
chupa lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía.

El culo no donaré,
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.
Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo.
Para que un cirujano boludo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por el culo.
Autor: Dudoso
Yo dono de mí todo lo que sea aprovechable. Y espero que tarde tanto tiempo en morirme, que ya nada sirva. No es egoísmo, entendedme, es que prefiero gastarlo yo durante décadas y décadas.
Pero, al contrario que el ilustre Cela, yo sí que dono mis tetas, mi culo y mi chocho. Y razones poderosas tengo:
- Mis tetas y mi culo son enooooormes. O sea, que con una sola donación, podría satisfacer a dos o tres personas.
- El culo, como órgano sexual no como nalgas, está estrenado pero prácticamente sin usar.
- Y el chocho está en muy, muy buen estado. Muy cuidado. Y, tal y como están las cosas hoy en día, lo podré entregar semi-nuevo.
A aquellos receptores de éstas mis partes les ruego que hagan mucho, mucho uso de ellas, el uso que quieran mientras me dé gusto, que igual disfruto en el más allá lo que en el más acá parece tan difícil.